Economía

Perseo: joyas rosarinas artesanales que rinden tributo a grandes orfebres

Alejandro Locatelli y Patricia Lovazzano abrieron un local propio. Los empresarios aprendieron el oficio, trabajaron para firmas locales y tras sumar experiencia se lanzaron con su propio negocio. 

Domingo 01 de Febrero de 2015

Perseo es el nombre que eligieron Alejandro Locatelli y Patricia Lovazzano para su nuevo emprendimiento. La elección no fue al azar, está inspirada en “Perseo con la cabeza de Medusa”, una de las escultura de bronce más emblemáticas de celebre escultor, orfebre y escritor florentino Benvenuto Cellini. Y así, en honor a uno de los referentes más importantes del Renacimiento italiano, nació en Rosario Perseo Joyas.

   Luego de aprender el oficio de engarzador y joyero y transitar un largo camino trabajando para joyerías de la ciudad, Locatelli decidió lanzar su propio negocio y junto a Lovazzano abrieron hace pocos meses un local de venta al público para comercializar en forma directa sus piezas exclusivas de joyería realizadas en plata 925.

Original. El licenciado en Bellas Artes es el creador de originales modelos de anillos, aros y dijes de plata y piedra semipreciosas y tras los primeros pasos de Perseo se entusiasma con posicionar sus joyas artesanales y de calidad en el mercado rosarino.

   “Hay joyeros que dicen que si no trabajas como se hacía en 1920 no estás haciendo joyas artesanales, pero creo que hay que utilizar los recursos que hoy existen y están disponibles para mejorar la calidad del producto final”, contó Locatelli.

   Es que el emprendedor rosarino adquirió una serie de máquinas —como un horno eléctrico, una centrífuga, microscopio— para poder aumentar su producción de piezas. Eso le permitió continuar con su proyecto de diseños exclusivos pero en otra escala.

   “Hago un modelo original y después con un molde puedo repetir esa pieza. De todas formas como sólo las vendo en mi negocio no hay una gran cantidad dando vueltas y no tengo en mente que eso cambie. Lo bueno de esta forma de producción es que se pueden ofrecer piezas de calidad y diseño a un precio mejor, sino el trabajo artesanal solo rinde si se hace en oro, no en plata”, explicó el también técnico mecánico.

   Locatelli recordó que llegó al mundo de las joyas luego de un largo camino recorrido. Si bien “el arte siempre estuvo cerca”, ya que desde chico dibujaba y hacía esculturas con una de sus abuelas, haber pasado por el Colegio San José y recibirse de técnico mecánico lo llevó primero por otros caminos y luego desembarcó en la carrera de Bellas Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Solidaridad. El emprendedor rosarino recordó que mientras estudiaba se puso un stand de artículos de repujado de cobre en la hoy inexistente feria de Plaza Sarmiento y fue allí donde otros artesanos le enseñaron el oficio de la bijouterie en alpaca. “Gracias a la solidaridad de la gente de la feria aprendí a soldar y trabajar el material”, reseñó Locatelli.

Tiempo de oro y plata. Después llegó la hora de trabajar la plata y el oro y puso su taller. Transitaba los últimos años de su carrera cuando un viaje a Italia lo acercó a la técnica orfebre de filigrana —que consiste en fabricar finísimos hilos con un metal, generalmente oro o plata, que conforman elaboradas piezas de joyería formando un dibujo semejante a un encaje— al visitar la comuna de Campo Ligure donde es tradición.

   Tras un impasse en donde se dedicó al dibujo en 3D para la industria y la construcción Locatelli volvió a amar su taller y comenzó a estructurar su trabajo para llegar hoy a montar su local propio con Perseo.

   Las clases con el joyero Antonio Guitierrez fueron clave y también aprender a engarzar con Raúl Bonolis. “Fueron muy generosos conmigo”, destacó el joyero rosarino que hoy se entusiasma con que sus creaciones exclusivas se luzcan entre las rosarinas.

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