Para el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el índice de pobreza de Gran Rosario bajó más de diez puntos durante el último año. En el segundo semestre de 2025, el 22,3% de la población no alcanzó a cubrir con sus ingresos el costo de una canasta básica de bienes y servicios. En el mismo período de 2024, el 32,4% estaba en esa condición. Para el conteo oficial, la tasa de la región es la segunda más baja del país, después de la Ciudad de Buenos Aires (Caba). El indicador nacional bajó de 38,1% a 28,2%.
Los números del Indec no solo contrastan con la experiencia cotidiana sino con numerosos indicadores que dan cuenta de un creciente deterioro de la situación social. Por caso, los datos del mercado de trabajo que el propio organismo difundió para el último trimestre de 2025 exponen esa contradicción. El desempleo subió a 6,5% y el subempleo se disparó a casi el 13%, mientras que el 37% de la población activa acusa problemas laborales. Otros datos duros, como la caída de puestos de trabajo registrados, la retracción en el índice de actividad económica local, el aumento de la morosidad y la baja real de salarios que mostró el Indec subrayan este contraste.
Cifras en disputa
Una primera observación remite a la periodicidad. Si bien las tasas de desempleo y pobreza se calculan en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la información de la primera es trimestral y la segunda es semestral. En ese sentido, es probable que, como señala el centro de estudios Ex Quanti, dentro del último indicador de pobreza esté solapada la trepada que habría experimentado en el último tercio del año pasado.
Otras advertencias provienen de investigadores que desde hace años participan en el debate sobre los índices de pobreza. Los del Observatorio de la Deuda Social de la UCA (Odsa), por ejemplo, advierten que “en contextos de alta volatilidad” la medición por ingresos “tiende a ser menos precisa”. Señalan que, aunque la caída es real, su magnitud “está sobrerrepresentada”.
Ello se explica, en primer término, por una mayor captación neta de ingresos laborales y no laborales por parte de la EPH derivada tanto de cambios en el cuestionario como de un mejor registro en un escenario de menor inflación. “Este avance metodológico es positivo pero condiciona la comparabilidad con las series previas”, subrayaron.
También influye la persistencia en la utilización de canastas básicas construidas sobre la estructura de consumo de 2004-2005, no actualizadas a la información de 2017-2018.
Estudios del Observatorio Social de la Deuda de la UCA y de la consultora Equilibra, estiman que, de actualizarse la CBT, el umbral para una familia tipo pasaría a casi 2 millones de pesos. Solo con ese cambio, cerca del 10% de la población pasaría a la pobreza al no alcanzar esos ingresos.
Rosario y Santa Fe
Con estas aclaraciones, los números del Indec muestran que la cantidad de pobres en la región se redujo en un año de 439.203 personas a 303.598. Es decir que 135.605 personas salieron de esa condición, según las estadísticas. Al compararlo con el segundo semestre de 2023 la “proeza” es mayor: fueron 189.574.
Por otra parte, la tasa de indigencia, que mide el porcentaje de población que no puede cubrir el costo de la canasta básica alimentaria, bajó en un año de 8,5% a 3,9%. Fueron 61 mil personas las que escaparon a esa situación, hasta llegar a un mínimo de 53.378.
En el primer semestre de 2024 se registró un pico histórico de pobreza, que alcanzó a 632.000 personas. Fue cuando impactó de lleno la megadevaluación de diciembre de 2023 y la liberación de precios dispuesta por el gobierno de Javier Milei. Luego de ese primer período, la tasa de inflación de esos niveles altísimos y los indicadores presentaron mejoras.
El conjunto de los aglomerados que releva en Indec muestra esta baja en los indicadores. Entre fines de 2024 y 2025, la tasa nacional de pobreza bajó de 38,1% a 28,2% y la de indigencia, de 8,2% a 6,3%.
Extrapolado al total de la población, 13,1 millones de personas están debajo de la línea de pobreza, de las cuales 2,9 millones se encuentran en condición de indigencia. Se trata del dato más bajo desde el primer semestre de 2018.
Un mal podio
Dentro de esta última foto, los conglomerados urbanos de la provincia muestran matices. En el Gran Santa Fe el 30,6% de la población es pobre y el 9,3% indigente. En Villa Constitución - San Nicolás, compartido con la provincia de Buenos Aires, esos indicadores fueron de 33,8% y 8,9%, respectivamente. Esta última región, golpeada por la crisis de la industria siderúrgica, es la sexta con mayor tasa de pobreza del país. Está detrás de Concordia (49,9%), Resistencia (42,2%), La Rioja (36,7%), Catamarca (35,7%) y San Juan (34%).
La capital provincial es uno de los tres conurbanos en los que creció la indigencia. La tasa subió 1,4 puntos interanual. Está en el tercer lugar a nivel nacional.
Entre los principales conurbanos santafesinos se cuentan 473.700 pobres, de los cuales 105.152 son indigentes. Si se suma el cordón del acero esas cifras se elevan a 541.739 y 123.120, respectivamente.