Las cifras de 2007 muestran la tendencia de un mercado energético argentino en
apuros. Aunque la producción de energía eléctrica trepó un 4,1 por ciento con relación a 2006, la
de gas natural se contrajo en un 1,4 por ciento y se ubicó un 2 por ciento por debajo de 2004, lo
cual muestra el virtual estancamiento en la producción y la producción de petróleo mostró también
un panorama decreciente, con un 2,5 por ciento de caída.
Ante este escenario, las importaciones del sector energético en 2007 crecieron
un importante 64 por ciento y llegaron a 2.845,7 millones de dólares, precisa un informe de la
consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES). En ese sentido, destaca que se visualizó
una fuerte aceleración a partir de abril, en paralelo a la agudización de la crisis energética a
partir de mayo, que determinó un brusco ascenso en las compras externas de gasoil, con subas del
282,4 por ciento en valores y del 227,4 por ciento en cantidades. El alto volumen de gasoil se debe
a que muchas máquinas lo utilizan como combustible alternativo, en reemplazo del gas, incluso las
centrales energéticas.
El secretario de Energía de la Nación, Daniel Cameron, pronosticó que "Argentina
tendrá un año energético tranquilo" y basó su escenario en que "se traerá gas adicional desde otros
países vecinos, importando en los meses críticos o de mayor consumo" al tiempo que anticipó que se
exportará menos gas al exterior.
Días atrás, al dejar inaugurado el 116º Plenario del Consejo Federal de Energía,
Cameron sostuvo que al tener un año energético tranquilo, se van a profundizar las políticas
tendientes a acompañar a la industria en este proceso de desarrollo de la Argentina, en un marco de
crecimiento eléctrico del país
.
Menos y más caro
No obstante, algunos especialistas sostienen que el modelo de suministro de
energía giró y ahora cada industria deberá contemplar entre sus variables mayores costos para
hacerse de la energía necesaria para su ciclo productivo, porque el Estado deja de garantizar gas o
electricidad más allá de la demanda base de 2005. Aunque para paliar la situación, el gobierno puso
en marcha planes de contingencia como Energía Total —que fue presentado por el gobierno
nacional en julio del año pasado— y subvenciona los combustibles alternativos para las
industrias con el objetivo de que el gas que dejan de consumir sea destinado a los usuarios
residenciales que en época invernal incrementan notablemente su consumo.
Jorge Lapeña, ex secretario de Energía de la Nación, considera que la Argentina
tiene problemas en materia energética porque lamentablemente se perdió tiempo. "Tenemos
discontinudada la oferta y una demanda que creció en forma significativa. Subió el PBI, la
actividad económica y la demanda de energía y gas y combustibles líquidos. Se consumieron reservas
y ahora el país está expuesto, no telera situaciones extremas, días de mucho frío o calor o
sequías", apuntó el especialista.
Cambio de modelo
El presidente del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi (IAE)
realizó un pequeño recorrido histórico sobre la oferta energética para los sectores productivos y
dejó traslucir que, tal vez, el gobierno decidió cambiar el modelo vigente cuando llegó al poder.
"A principio del siglo XX cada industria que se instalaba tenía que generarse su propia energía.
Después se fue cambiando esto porque el servicio público proveía el gas o la energía eléctrica, se
preocupaba el gobierno directa o indirectamente". Sin embargo, señaló que "lamentablemente este
concepto está cambiando y el mensaje que se da al industrial es que no hay energía garantizada, más
allá de la demanda base de 2005 y entonces tiene que preocuparse por cómo su propia fábrica se
abastecerá".
Este escenario "distorsionará el proceso productivo lo cual se traduce en una
baja de inversión", dijo.
Daniel Montamat, ex secretario de Energía y ex presidente de YPF, explicó que
"como el sistema energético opera al límite tanto en petróleo, refinación, gas como en
electricidad, hay cada vez mayores necesidades de importar energía y las exigencias del verano y
las del invierno ponen al descubierto su fragilidad". Así, como una verdad de Perogrullo, advierte
que las altas temperaturas del verano complican al sistema eléctrico y las bajas del invierno
complican al sistema gasífero y eléctrico. "En el mientras tanto, los picos de actividad del agro,
por siembra o cosecha, exhiben la escasez de gasoil y la necesidad de importar crecientes volúmenes
a precios que duplican los del mercado doméstico", dijo el especialista y agregó que "para este año
se estiman importaciones por 3 millones de metros cúbicos".
El ex secretario de Energía se mostró alarmado porque la crisis energética
afecta las cuentas públicas y las cuentas externas y es disuasiva de inversiones reproductivas. "Su
solución impone asumir costos políticos que el gobierno trata de evitar en un contexto de
aceleración inflacionaria. Su no resolución agrava las inconsistencias de un modelo productivo con
signos de agotamiento", consideró.
Jorge Saldaqui, titular de la consultora rosarina especializada en energía South
Pool, señaló que "el nivel de importación de combustibles líquidos, fundamentalmente fuel oil y
gasoil, será tan alto o más alto que el registrado en 2007 fundamentalmente destinado a la
generación de energía eléctrica y para la producción industria en el marco de la limitada
producción y transporte de gas que tenemos en el presente".
Perspectivas invernales
Sobre el escenario energético para el invierno, Alberto Rosandi, director de la
consultora rosarina Eiys, señaló que como se espera un invierno más templado el consumo residencial
no sería tan alto como durante 2007 y, por lo tanto, la industria tendría más suministro. Sin
embargo se mostró alarmado porque el excedente del combustible será derivado a las nuevas
generadoras, como la que se levanta en Timbúes, y también a las industrias que implementaron
sistemas de cogeneración.
"El pronóstico para 2008 es igual o un poquito peor. Las previsiones de las
distribuidoras son más críticas, Litoral Gas el año pasado proyectó cuatro semanas de corte para la
industria pero para este año agregó una, de manera que serían cinco semanas sin gas para las
plantas y Gas Natural Ban el 2007 cortó 45 días y para este prevé 60", dijo.
Montamat, por su parte, sugiere que "la energía requiere un replanteo de
estrategia, reglas y señales de precio, cada vez más difícil de realizar en medio de los
desequilibrios que afectan el modelo económico" y advierte que "la demora en implementar medidas
energéticas que reduzcan subsidios y rehabiliten mecanismos de inversión potencia los
desequilibrios del modelo.
El analista recordó que en el 2007 el frío obligó a racionar energía eléctrica
en el sector productivo durante 70 días y mencionó que también alcanzaron los consumos de GNC. La
escasez obligó a reorientar flujos, reasignar cupos, repartir subsidios y forzar la operación del
sistema con el objetivo confeso de evitar mayores problemas al consumidor residencial. "Se trataba,
en un año electoral, de disimular la crónica de una crisis anunciada", dijo.
Este año la sequía y el frío podrían acentuar la situación, pero una eventual
desaceleración de la economía podría contenerla. "El 2008 sigue complicado. Por el lado eléctrico
hemos sumado algo de potencia con la generación de la central de Campana (400 Mw) que tendrá que
operar con gasoil, pero la sequía en el sur de Brasil nos priva del flujo de importación disponible
en el 2007", dijo Montamat y explicó además que "es posible que también tengamos menos aporte
hidroeléctrico del Comahue".
El analista dijo que "vendrá un poco menos de gas de Bolivia y ya no podemos
contar con mayores cortes de gas a Chile. Puede que la desaceleración económica que algunos signos
preanuncian reduzca la presión de la demanda del sector productivo; pero, otra vez, serán las
temperaturas las que van a tener la última palabra".
Saldaqui explicó que "hay empresas que para afrontar escenarios de escasez tanto
de energía eléctrica como gas han recurrido a proveerse de energía eléctrica mediante la
autogeneración o a tratando de sustituir parte del gas que consumen con fuel oil o gas oil o gas
licuado de petróleo (GLP). Aún así, estas sustituciones son lentas y no masivas, porque hay
adecuaciones tecnológicas de por medio, cierta inseguridad de abastecimiento porque el país no
cuenta con una infraestructura suficiente para recibir, almacenar y distribuir cantidades
importantes de combustibles alternativos".
"En definitiva seguirá la paridad entre oferta y demanda y si no quiere
agravarse el cuadro habrá que seguir poniendo énfasis en la incorporación de nueva generación
complementándolo con auténticos y verdaderos planes de uso racional de la energía que vayan más
allá de lo declarativo", recomendó el especialista.