La guerra entre Rusia y Ucrania le significó a la Argentina un costo extra de u$s 5.000 millones, debido a que las subas en los precios internacionales del sector energético, los fertilizantes y los fletes no pudieron ser compensadas por el incremento en los valores de los productos agropecuarios.
Así lo manifestó a mediados de octubre del año pasado el ministro de Economía, Sergio Massa y fue ratificado por un informe elaborado por la economista del Centro de Economía Política (Cepa), Florencia Di Prinzio, quien indicó que “la cifra no presenta variaciones significativas debido a un acomodamiento de los precios internacionales”.
Esta semana, el viernes 24 de febrero, se cumple un año del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, que puso patas arriba a la política y a la economía global. Los trastornos generados por la invasión rusa, hirieron de muerte a la arquitectura global erigida a principios de los 90 e impactaron fuertemente en las economías dependientes, entre ellas, la de Argentina.
“La guerra viene teniendo un costo muy alto para los países del hemisferio sur, a la Argentina ya le costó u$s 5.000 millones y no hay ámbito global donde se esté discutiendo este tema”, manifestaba a mediados de octubre Massa.
Di Prinzio indicó que el cálculo “se basa en el impacto múltiple que la guerra tuvo en la balanza comercial, es decir qué cantidad de dólares extra tuvo que gastar el país en importaciones ante la suba de precios internacionales”. Y la fecha ““la cifra no presenta variaciones significativas debido a un acomodamiento de los precios internacionales”.
A eso se suma “la particularidad de que Argentina tiene un régimen cambiario con bastantes problemas de arrastre, con un desdoblamiento, y en un momento en el cual se agudizaron las expectativas de devaluación el año pasado”, afirmó el economista director de la consultora Sarandí, Sergio Chouza.
“La brecha cambiaria se había disparado alcanzando niveles cercanos al 100% en el segundo trimestre del año pasado y eso produjo un retraso de las exportaciones y afectó el flujo de cantidades exportaciones”, indicó.
“El impacto económico de la guerra europea resultó profundamente negativo para el país”, indicó un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) y señaló que “si bien los precios de los productos de la agroindustriales recibieron un impacto positivo, aquel margen ganado por las manufacturas agropecuarias fue superado con creces por la mayor necesidad de divisas para el pago de energía, fertilizantes y fletes, entre otros bienes”.
Según documentos de trabajo oficiales, las importaciones de combustibles sumaron u$s 5.800 millones a fines de 2022, contra los u$s 2.000 millones proyectados en la pre guerra (+u$s 3.800 millones de incremento neto).
Además del costo, el aumento del precio de los principales productos básicos hizo que se precisaran más divisas para importar combustibles, entre los que se incluyen los utilizados para el suministro de energía durante 2022.
Para Di Prinzio, en ese rubro ocurrió la variación más “significativa”, con lo cual “casi el 75% del costo de la guerra se explica por importación de energía” boliviana (gas) y brasileña (electricidad), mientras “el 25% restante lo explican la suba de fertilizantes y fletes”.
Por su parte, la Bolsa rosarina sostuvo que “las importaciones energéticas en nuestro país crecieron 4% en volumen, pero por la suba de precios crecieron un 100% en dólares (de u$s 7.147 millones a u$s 14.138 millones), respecto al año pasado”.
Esta situación se dio en un contexto nacional signado por la restricción de divisas. Las principales importaciones del complejo fueron: gasoil (u$s 4.626 millones en 2022); gas natural licuado o GNL (u$s 2.566 millones) y gas natural en estado gaseoso, importado a través de gasoductos (u$s 1.692 millones).
Por otra parte, Argentina se vio afectada por el incremento en el precio de los fertilizantes, un insumo del cual importa el 70%, debido a que la guerra generó aumento de costos en Rusia, que es el principal productor del mundo.
Aunque debido a la sequía en el país cayeron 31% las importaciones de fertilizantes en volumen, las siderales subas de precios elevó en más de un 20% su costo en dólares.
También los costos del transporte se dispararon. Aunque se embarcó un 7% de productos nacionales en 2022, se pagaron un 40% por encima del 2021, cerca de tres veces lo pagado en 2020. El transporte se paga en acto y el país erogó más de u$s4.100 millones en envíos, según datos de la entidad local.