Darío Marinozzi: "Agricultores Federados Argentinos invierte entre u$s35 y 40 millones todos los años"
El presidente de AFA destacó el trabajo de la mayor cooperativa primaria del país para apoyar a los pequeños y medianos productores. Detalló los planes de expansión y la apuesta a la innovación tecnológica. Su visión del modelo económico
En un contexto económico complejo, Agricultores Federados Argentinos (AFA) invirtió u$s65 millones entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025.Así lo destacó su presidente, Darío Marinozzi, al evaluar el último año de la cooperativa de primer grado más importante del país. En rigor, entre el mantenimiento de las instalaciones que tiene en diez provincias y los nuevos emprendimientos, el ritmo de inversión anual hace tiempo que no baja de u$s35 millones anuales. El objetivo es generar valor agregado en las 130 localidades donde están presentes y continuar la tarea que cumplió en 93 años de historia: contribuir al sostenimiento de los pequeños y medianos productores.
Marinozzi, de Bombal, es uno de de ellos. Transita su segundo período al frente de la entidad que en los últimos años también comenzó a atraer nuevos socios de mayor escala. En 2025, la inauguración de la planta de insumos biológicos captó la atención. A futuro se viene una remodelación integral de la sede central, la creación de una compañía de seguros y la construcción de instalaciones logísticas en Timbúes. Si cambia la ley de biocombustibles, el proyecto para construir una planta de bioetanol está listo para ponerse en marcha. En el horizonte también hay una apuesta al recambio generacional con proyectos de educación universitaria y fondos de inversión para jóvenes innovadores. En el medio está la coyuntura. La cosecha de trigo fue récord y el clima acompaña la gruesa pero prima la cautela. “Hay una memoria de la década del 90 y el productor sabe que si no es cuidadoso con las inversiones, el panorama puede ser complicado”, advirtió el titular de la cooperativa.
¿Cuál es el balance de gestión de la cooperativa?
A pesar del contexto duro, para la cooperativa fue un año muy bueno. Si bien el ejercicio cierra en febrero, proyectamos excedentes positivos. AFA viene invirtiendo sostenidamente entre u$s35 y u$s40 millones por año en reparación de plantas de acopio y nuevas inversiones. De hecho, entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025 invertimos más de u$s65 millones. Recientemente inauguramos una planta de insumos biológicos en el parque Comirsa (San Nicolás-Ramallo) con una inversión superior a los u$s6 millones, anexa a la planta de fitosanitarios. Es una apuesta estratégica. Además invertimos en plantas de acopio, despachos de insumos, etcétera. También estamos en proceso de inscribir en la Superintendencia de Seguros una compañía propia para cobertura de granizo llamada Arraigo. Creemos que para la próxima campaña ya estará aprobada.
¿En qué estado se encuentra el proyecto de construcción de la planta de bioetanol?
Es un proyecto integral que nos entusiasma mucho. Hace un año y medio que venimos detrás de eso. Viajamos a Dubai y firmamos un memorándum de entendimiento con Adnoc, la petrolera de Emiratos Árabes Unidos, una de las más grandes del mundo, para analizar la viabilidad de invertir en conjunto o de venderle la materia prima. Sin embargo, la llave para destrabar todo es el cambio en la ley de biocombustibles. Con el actual sistema de cupos no es viable. Necesitamos que se eleve el corte del 12 % al 15 % y que se libere la competencia. Nuestra idea es una planta de 400 m³ diarios, con posibilidad de duplicarla, que incluya un feedlot y un frigorífico para transformar el grano en carne y energía. Tenemos tres lugares en estudio, en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.
¿Sigue en pie la idea de tener un puerto propio?
Compramos hace dos años y medio un predio de 360 hectáreas en Timbúes y vendimos la mitad a Terminales y Servicios (TyS) para su puerto multipropósito. En 2026 vamos a iniciar la construcción de un centro logístico de almacenaje y descarga de fertilizantes. Con el tiempo veremos si acordamos con nuestros vecinos para que nos hagan elevación o avanzamos con elevación propia. Al no tener puerto propio, no estamos obligados a exportar si el precio local es mejor para el asociado. En los últimos dos años se vendió a los exportadores porque, a raíz de la necesidad que había de molienda, pagaban por encima del precio internacional. Y AFA maneja un volumen de 6 a 6,5 millones de toneladas de acopio, que le permite conseguir un plus.
¿Qué estrategia guía las inversiones de la cooperativa?
Siempre buscamos que las inversiones generen valor agregado en los pueblos donde estamos presentes. En muchas localidades somos la principal fuente laboral. Muchos pueblos chicos tienen servicios porque estamos nosotros. Invertimos hacia adelante y atrás de la cadena, siguiendo la lógica de "la semilla a la mesa". Tenemos la aceitera en Los Cardos, el molino harinero más tecnológico de Sudamérica en San Martín de las Escobas, la planta de alimentos balanceados en Arteaga y procesamos legumbres en Rueda, desde donde exportamos a 40 países, incluyendo a China, mercado al que fuimos los primeros en volver a exportar. Tenemos una división de alimentos para llegar a las góndolas y estamos pensando en nuevos proyectos. Algunos de ellos, de escala importante, queremos hacerlos de la mano de los asociados, integrándolos. Aquel productor que tiene un restito sabe que puede encarar un proyecto junto a la cooperativa.
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Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital.
¿Logra AFA contener el efecto de la concentración sobre los pequeños y medianos productores?
La concentración se viene dando desde la década del 90 para acá, con el crecimiento de los pooles y la actividad de muchos grandes actores del mercado agrícola que salen a alquilar campos. Nosotros queremos que haya cada vez más productores y diversificados. Somos defensores de la chacra mixta. AFA siempre fue y sigue siendo representativa de los pequeños y medianos productores. Muchos lo siguen siendo porque la cooperativa les dio una mano. Como ocurrió con la última gran sequía. La cooperativa no solo refinanció sino que lo bonificó para que pueda volver a sembrar. Y eso lo reconocen. Tenemos 15 mil socios activos y seguimos sumando entre 300 y 400 por año. Lo que nos sorprende es que en los últimos tres o cuatro años hay cada vez más productores de mayor escala que eligen a la cooperativa por su solvencia y transparencia. La cooperativa no tiene limite de tamaño. El derecho político es igual para todos.
¿Cómo está hoy la situación de los productores socios de AFA?
Hoy vemos un dólar un poco atrasado para la producción primaria, lo que nos resta competitividad. También afectan las retenciones. Aunque venimos de una cosecha récord de trigo y el clima viene acompañando para la gruesa, hay cautela. Todavía hay quienes están pagando las deudas de la sequía. Con kilos el productor se defiende pero se maneja con mucha precaución. Hay una memoria de la década del 90. El productor sabe que si no es cuidadoso con las inversiones, el panorama puede ser complicado. En aquella época terminaron el 60 % de los campos embargados. Nos preocupa también la apertura indiscriminada de importaciones, que puede afectar proyectos industriales. Tenemos algunos proyectos en el sector porcino pero si invertís u$s70 millones para una producción a escala y después te inundan de cerdos de Brasil, la tenés que pensar cinco veces. A veces no se entiende por qué los dólares que salen de la producción primaria terminan pagando importaciones de bienes que se pueden producir acá.
En la agenda legislativa se habla de una reforma impositiva. ¿Tienen temor de que se insista con gravar a las cooperativas con Ganancias?
Sí, nos preocupa. Hay una cuestión ideológica contra las cooperativas. No se quiere entender que no generamos ganancias sino excedentes por los cuales el productor ya tributa individualmente. Y también aportamos el 2 % del patrimonio, más un 5 % del excedente que va al Inaes. En 2017 se frenó un intento de Mauricio Macri. Esperemos que no haya sorpresas negativas en la reforma tributaria que se impulsa ahora. Gravar más a las cooperativas sería perjudicial para el interior, porque en muchas localidades son las que llevan servicios básicos que el Estado no brinda.
¿Qué espera para AFA en el futuro?
Soñamos con seguir teniendo una cooperativa muy sólida y solvente, que agregue valor, con proyecto de los cuales los asociados sean parte. También queremos salir al mundo, incluso asociándonos con otras empresas nacionales y a nivel mundial. Buscamos que AFA sea más diversificada y con más unidades de negocios. Apostamos a la tecnología. Ya aportamos al Cites y nos involucramos con el proyecto de la Universidad Cooperativa y Mutual Argentina (Ucma). Tendremos aulas híbridas en cada centro primario para que los chicos de los pueblos puedan cursar carreras universitarias sin mudarse. También estamos lanzando una red de estaciones meteorológicas propias y un fondo de inversión rotatorio para proyectos 4.0. Queremos que los hijos de los productores presenten sus startups o proyectos de biotecnología y que la cooperativa los acompañe financieramente.
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Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital.
Un edificio histórico
En 2004, Agricultores Federados Argentinos (AFA) rescató el edificio que había albergado durante décadas a la Federación Agraria Argentina (FAA) del proceso de liquidación abierto cuando cayó la aseguradora de la entidad gremial. Las instalaciones de Mitre al 1100 se convirtieron en la sede central de la cooperativa. Un poco más de veinte años después, proyecta una remodelación integral. Su presidente explicó: “Está pensada de forma muy moderna para que sea un espacio de disfrute del asociado. Va a haber oficinas tipo coworking en todos los pisos, lugares para streaming y espacios para que el productor pueda venir a firmar contratos o reunirse”. También compraron un terreno lindante y esperan construir un auditorio completamente nuevo, con acceso independiente. “Mi gestión termina en junio de 2027 y la idea es dejar esta obra encaminada para el futuro de la institución”, señaló Marinozzi.