El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, aseguró ayer que no hay “ningún
riesgo” de que haya en el país un colapso en el suministro de energía eléctrica similar al
ocurrido en 2001, durante el pasado gobierno de Fernando Henrique Cardoso.
La declaración de Lula fue formulada en momentos que se multiplican en
Brasil las advertencias sobre el riesgo de problemas en el suministro de energía a raíz de la
escasez de lluvias, especialmente en el Norte y en el Noreste, donde el nivel de agua de las
represas de las plantas hidroeléctricas está actualmente a menos del 30% de su capacidad.
La semana pasada, el director general de la Agencia Nacional de Energía
Eléctrica (Aneel), Jerson Kelman, admitió que “no es imposible” un racionamiento de
electricidad en 2008.
Pero el funcionario fue desmentido por el ministro de Minas y Energía,
Nelson Hubner, quien aseguró que ese riesgo no existe porque las plantas termoeléctricas podrán
suministras la energía necesaria en caso de problemas en las hidroeléctricas, responsables de casi
un 90% del abastecimiento del país.
No obstante, varios expertos advierten que sí existe el riesgo de que el
gobierno tenga que dictar medidas de “racionalización” del uso de la electricidad para
evitar un apagón, ante la lentidud de la construcción de nuevas plantas hidroeléctricas y las
dificultades del ente estatal Petrobras para atender a la creciente demanda por gas natural.
Según el diario “O Estado de Sao Paulo”, las plantas
termoeléctricas instaladas en Brasil podrían generar 12.000 Mw de energía pero producen solamente
4.500 Mw, a raíz de la dificultad en obtener el gas natural que necesitan.
El físico Luiz Pinguelli Rosa, quien en 2000 previó la crisis energética
que sacudió Brasil en el año siguiente, dijo que el país vive riesgos similares a los existentes
hace siete u ocho años.
“No tenemos gas para las termoeléctricas, lo que es un problema de
planeamiento. Hicimos las plantas sin prever suministro de gas para ellas, es un
contrasentido”, dijo el experto, quien exhortó el gobierno a adoptar medidas urgentes para
prevenir un agravamiento del problema de escasez de energía.
“Veo la misma situación de 2001 repetirse ahora. Es necesario
anticipar medidas. Un plan de racionalización del uso de la energía es urgente. No sería una
imposición como el racionamiento, sino algo para evitar desperdicio”, expresó.


























