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De Centeno a Rosario, una mujer trae "el mensaje de María de la Rosa Mística"

María José, la mujer a quien la Virgen, dice, le señaló un lugar de donde extraer agua, generó todo un fenómeno de fe. La Iglesia la desautoriza.

Viernes 28 de Marzo de 2014

Marginada y desautorizada por la Iglesia Católica, buscada y requerida por creyentes que ven en ella un medio de sanación o simplemente un acercamiento a la Madre, María José Reynoso, la mujer de Centeno que asegura tener contactos con la Virgen María de la Rosa Mística, ha generado alrededor de sí todo un fenómeno de fe que congrega a cada vez más gente en el "campito". El mismo donde alguna vez la Virgen, cuenta ella, le señaló un lugar donde podía extraer agua de buena calidad, y donde hoy se está levantando una pequeña capilla. Un fenómeno donde se mezclan la creencia, las necesidades y, para los más incrédulos, una fuerte cuota de sugestión. María José estará hoy en Rosario, en una concentración que tendrá lugar en el estadio Gabino Sosa, del club Central Córdoba (Juan Manuel de Rosas y Virasoro), donde reproducirá esa suerte de ceremonia que todos los domingos y los 13 de cada mes ofrece en Centeno.

Si bien las apariciones de la Virgen, cuenta esta joven mujer madre de tres hijos, se remontan a su niñez, fue en 2010 cuando se disparó el mito. La Madre, como ella la llama, se le presentó y le señaló un lugar de donde podía sacar agua, en una zona con grandes problemas de abastecimiento. Poco después se hizo una perforación y el líquido resultó contener un muy bajo nivel de arsénico. A partir de allí, el fenómeno fue creciendo con los años, el "campito" de la localidad empezó a ser frecuentado por gente de distintos lugares, y acciones como la imposición de manos de María José llamaron la atención hasta del programa Misterios Decodificados, del History Channel, que le dedicó un capítulo.

Los devotos le atribuyen milagros de sanación, que ella misma tiene registrados y "documentados", dice, por médicos de distintos lugares.

Misioneros. "Desde abril de 2010, cuando la Virgen se presentó con su advocación, empezamos a misionar, llevando su mensaje, porque ella pidió que misionáramos", le cuenta a LaCapital. "Así lo hicimos, y esto corrió de boca en boca", cuenta. Para ella hay "sólo dos caminos, el del bien o el del mal. Yo estoy por el camino que me pide ella, el del bien", repite. Y asegura que su tarea es muy difícil, porque "hay gente que se acerca con angustia, dolor y necesidad, pero también hay soberbia, egoísmo y maldad", reflexiona.

El fenómeno creció tanto que de los primeros colaboradores, que no pasaban los 30, ahora se sumó una legión de gente dispuesta a ayudar. "Ya no sé ni cuántos colaboradores tengo, me avergüenza no acordarme de todos los nombres, pero sé que vienen con mucho amor hacia ella (la Virgen) y con mucha vocación", se alegra.

María José asegura que sus contactos con la Madre no responden a ningún parámetro. "Aparece en cualquier momento y lugar, cuando ella lo necesita. Para mí ya es normal, pero mucha gente quiere saber y así me lo pregunta en cada encuentro de los domingos", asegura.

Es que todos los domingos, y los 13 de cada mes (el 13 de junio es el día de la Virgen de la Rosa Mística) el "campito" de Centeno se convierte en un lugar de convocatoria. En la pequeña capilla que se está levantando en el lugar "con el aporte de los fieles", aclara María José, hay una especie de receptáculo de agua que sirve de lavapiés, y canillas en las que llenan bidones y botellas, o simplemente se lavan o mojan sus cabezas.

Allí se hace la ceremonia. "Como la gente tienen la necesidad de hablar una por una y eso es imposible, nos juntamos un rato antes y ahí todos tienen la posibilidad de hacerme preguntas sobre la misión. Yo les contesto a todos. Se dan además testimonios de sanaciones", explica la mujer. Después, la gente reza el santo rosario y quien quiere pasa a recibir la oración de sanación y la imposición de manos. "La gente me utiliza como instumento, algunos caen en un descanso espiritual, otros en uno total, del que después no recuerdan nada", cuenta María José.

 

Rechazo. Sus prácticas no son aceptadas por la Iglesia, que —asegura ella— la apartó de la catequesis y del ministerio de la Eucaristía. Al principio, el cura del pueblio, el padre Benjamín, la acompañaba. "Después lo jubilaron y lo mandaron a Roma, y desde ese momento no tuve más apoyo, sino todo lo contrario", lamenta. Pero ella no cesa en su misión, y cree que finalmente le abrirán las puertas. "El mensaje de la Madre es llegar a la casa de su hijo, que es la Iglesia. Yo creo que llegaremos, porque los mensajes llevan amor, llaman a la hermandad", razona.

Fe, desesperación, sugestión, necesidad de creer y acercarse. Todo confluye en este fenómeno que tiene a esta mujer como protagonista. Ella asegura que es un medio, y así actúa. Cada vez más gente se acerca a Centeno. Hoy, a partir de las 14, estará en el estadio de Central Córdoba, con entrada libre y gratuita. Crédulos e incrédulos, todos están invitados.

Producción: Luis Emilio Blanco

Marcelo Castaños

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