Cultura y Libros

La unidad de América Latina, un viejo sueño que no renuncia a volverse realidad

En su último libro, José Pablo Feinmann hace un ameno recorrido a través del pensamiento de referentes continentales como Bolívar, Martí, Mariátegui y el Che.

Domingo 05 de Agosto de 2018

América Latina ―y Argentina está incluida en ella, mal que les pese a muchos de sus habitantes― vive horas difíciles. Gobiernos de extracción conservadora han logrado adueñarse por distintas vías del poder político y tras un ciclo histórico signado por el desarrollo económico y una distribución más equitativa de los recursos, la tormenta neoliberal se ha desencadenado con su tradicional impiedad sobre la gente, que tristemente en no pocos casos la ha elegido.

En ese marco, la primera fase de la lucha para recuperar el espacio perdido pasa por la toma de conciencia colectiva. Porque si hay algo que los sectores dominantes han aprendido, y muy bien por cierto, es a controlar las sociedades por intermedio de la ideología. Para cumplir su objetivo les sirven, con impensada eficiencia, las nuevas tecnologías de la comunicación.

En épocas no lejanas, América Latina ―en la huella del añejo sueño de Bolívar y San Martín― llegó a pensarse como una unidad posible. Esos tiempos de ilusión y acción terminaron con un baño de sangre y brutales golpes de Estado en distintos países, a lo que debe sumarse ―como otra perceptible herencia del desastre― la partida al exilio de importantes sectores de la población.

Como rastro de la cosmovisión que impulsó a muchos jóvenes a la lucha revolucionaria, de contornos sin duda utópicos, merece ser recordado un libro que hoy muchos contemplan como si fuera, casi, un resto arqueológico: Las venas abiertas de América Latina, del uruguayo Eduardo Galeano. En esa línea, la recuperación de una conciencia continental como base de los imprescindibles cambios sociales, se sitúa el último libro del prolífico José Pablo Feinmann, Una filosofía para América Latina. Su pensamiento y su historia, recientemente publicado por Planeta.

Eficaz como novelista cuando abordó el género negro (recuérdese Los últimos días de la víctima), los mayores elogios que se le pueden dispensar a Feinmann ―nacido en 1943 ― deberían pasar sin embargo por el eje de su producción ensayística, a la cual viene a sumarse este trabajo. Aquí el autor de Filosofía y nación recorre con amenidad y lucidez el pensamiento de aquellos que intentaron el gran viraje. Entre ellos figuran el ya mencionado Bolívar, además de José Martí, José Carlos Mariátegui, John William Cooke, Salvador Allende y el Che Guevara. Feinmann hace también un didáctico resumen de las ideas que sustentaron la Revolución Mexicana.

"Si el pensamiento no sirve para algo, no sirve para nada", dispara Feinmann en el prólogo, que ya había abierto con una frase contundente: "América Latina fue integrada al sistema-mundo capitalista en el modo de la apropiación y la masacre".

Lejos de la pedantería académica, las páginas de este libro se leen sin obstáculos. Una de sus mayores virtudes es que todo se pone en cuestionamiento, sin excepciones. No dejará de causar sorpresa, e incluso desagrado, en muchos lectores la implacable descalificación política que Feinmann hace de Ernesto Guevara como impulsor del foquismo, causante de tantas muertes. Sus severas críticas no le impiden, sin embargo, valorar la estatura moral y el coraje del mítico guerrillero rosarino, ya convertido en arquetipo.

En estos tiempos donde las ideologías más crueles se disfrazan hábilmente y la palabra "mercado" camufla el dominio de los muy pocos sobre los muchos, la lectura de esta obra puede contribuir a generar necesarias inquietudes en una sociedad adormecida por el bombardeo mediático. Ojalá así sea.


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