Cultura y Libros

El Roberto Arlt rosarino

El libro de D'Anna puede leerse de forma completa gratuitamente, y también descargarse, en la siguiente dirección web: http://www.espaciosantafesino.gob.ar/ediciones/catalogo/la-literatura-de-santa-fe-un-analisis-historico/1/.

Domingo 29 de Julio de 2018

El libro de D'Anna puede leerse de forma completa gratuitamente, y también descargarse, en la siguiente dirección web: http://www.espaciosantafesino.gob.ar/ediciones/catalogo/la-literatura-de-santa-fe-un-analisis-historico/1/.

Vale destacar que, además del recorrido histórico que traza el autor, donde detalla los nombres y las obras de las grandes figuras de la literatura de nuestra provincia, en la investigación aparecen detalles curiosos, escritores y obras que han quedado olvidadas y que pueden ser objeto de investigaciones, relecturas y, por qué no, reediciones. Cada época tiene a su vez su propia rareza, su propia particularidad. En ese sentido, si la consagrada novela Las colinas del hambre de Rosa Wernicke es el símbolo de la corriente realista de nuestra ciudad, El ángel infame, de Luis Sebastián Carrión, vendría a ser algo así como su lado b.

En el capítulo "El realismo narrativo y el ensayo", D'Anna nos sitúa ante esta obra más que llamativa:

"Fue publicado en 1949 con el subtítulo «Autobiografía del capitán de la banda que asaltó y robó 23.000 pesos a los pagadores del F. C. Central Argentino».

"Su escritura está fuertemente connotada por el lenguaje coloquial, no solo en los diálogos (eso ya no era nuevo), sino también en el discurso del narrador, en primera persona:

El tranvía se acercaba a la esquina cuando una silueta de mujer cruzando en leve fru-fru de seda entre el grupo de estacionados peatones susurró fugazmente a mi oído:

—Adiós Luisito.

—Adiós— contesté creyendo reconocer el timbre de voz de Catalina.

Mauricio, no habiendo perdido detalle, certificó:

—Che, la de la Rotisería. Esa mina está metida con vos.

—Puede ser— asentí amargado, subiendo ágilmente al tranvía.

El edificio de la fideería Minetti con sus múltiples ventanas de luces amarillentas cruzó fugazmente por mis ojos. Allí había trabajado mi madre, dos años, mientras hacía los trámites para percibir su pensión de viuda de un ferroviario. ¡Pobre vieja!

"En realidad, Carrión plantea su texto no como una ficción, sino como una autobiografía: fue condenado, en efecto, por los hechos enunciados en el subtítulo. Es en prisión que escribe su libro, declarando haber obrado por despecho al ser rechazado por una chica rica a la que había querido conquistar. Sostiene haber gastado el botín ayudando a los pobres, y describe un motín que le valió feroces represalias de sus carceleros.

Todo esto parece más bien un intento de autojustificación, poco convincente, de un megalómano (está convencido de que el libro será objeto de una adaptación cinematográfica, que nunca se realizó, para la que proporciona anticipadas instrucciones).

"En realidad, es la idealización de una tragedia que los modernistas llamarían vulgar, pero, precisamente, es por eso que hoy su obra puede ser leída como ficción, como novela, y, por cierto, como novela realista, debido al lenguaje cotidiano utilizado".

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