La década del setenta del siglo pasado continúa siendo, en esta Argentina golpeada por la crisis, un lapso sometido al más impiadoso de los debates. La violencia política, con el eje puesto en la acción de las organizaciones armadas, es foco de miradas tan diversas como enfrentadas. La caja Topper, de Nicolás Gadano, recientemente publicado por Seix Barral, apareció en las mesas de novedades de las librerías como la historia del "hijo de dos montoneros. Su infancia tuvo el sello que le imprimieron los avatares políticos de los años setenta en el país: clandestinidad, separaciones, viajes, exilio...", según reza la contratapa. Relato autobiográfico de tintes novelísticos, el libro cumple —más allá de lo que podríamos denominar sus rasgos "literarios"— una función muy específica a la hora de hacer el balance de aquella época feroz: desacreditar a los militantes revolucionarios, a quienes se presenta, virtualmente, como simples aventureros.






























