Cartas de lectores

Tus derechos y mis derechos

Esa frase funciona como reguladora, quiere decir que utilices tus derechos sin limitar los derechos de otros.

Domingo 11 de Marzo de 2018

Mi derecho termina donde comienza el de los demás. Esa frase funciona como reguladora, quiere decir que utilices tus derechos sin limitar los derechos de otros. Tu libertad termina donde empieza la mía. Pongo esto por que tal vez hay gente que desconoce estos derechos ya que sólo habla de los suyos. Fue muy triste terminar nuestro día así. No estoy en contra de la marcha en la que tienen derecho a expresarse libremente, pero eso no les da el derecho de prohibir el regreso a casa de todas esas otras mujeres que también festejábamos nuestro día pero a las que nos tocó trabajar y que teníamos el derecho de llegar a nuestras casa de forma tranquila y segura, cosa que no fue posible. Cortaron "toda" la zona céntrica para realizar la marcha, los transportes dejaban a las personas a no menos de 20 cuadras de distancia en muchos casos, en zonas oscuras o inseguras, desde la cual teníamos que volver caminando. Por supuesto que no había nadie que nos cuidara porque estaban todos trabajando en la marcha. Yo por suerte pude llegar a mi casa sana y salva, y también realicé mi buena acción del día que fue avisarles a la gran cantidad de mujeres trabajadoras, que sólo querían volver a su casa, que en las esquinas donde estaban esperando nunca iba a aparecer el ómnibus porque estaban rodeando el recorrido céntrico y no hablamos de unas cuadras, hablamos de toda la zona céntrica rosarina. La verdad es una vergüenza, la gente terminó el día enojada, cansada, fastidiada. Tus derechos a la marcha terminan cuando empiezan los de las otras personas de circular libremente. Tus derechos a la marcha terminan cuando empieza el derecho de unos papás de llevar a su hijito descompensado al sanatorio y no pueden. Tus derechos a la marcha terminan cuando los derechos del otro vecino de tener su frente de la casa limpio como lo tenía.

Esto también es discriminación

Muchas mujeres colmaron plazas en todo el país, cortaron calles y pintaron paredes. Todo en su lucha contra la discriminación y por sus derechos. Pero ven un discapacitado y se tocan el pecho izquierdo o la tapa de la cartera. Todo para evitar la "mala onda". Chicas, sepan que la discapacidad es una condición física, no una enfermedad contagiosa. Lo que hacen es pura discriminación.

No celebro, conmemoro

Si me desean feliz día, voy a agradecerles gentilmente y de corazón, porque soy mujer y me siento orgullosa de serlo; pero hoy, mi pensamiento respecto al Día de la Mujer es otro. En 1908, 129 trabajadoras murieron quemadas en un incendio de una fábrica textil. Las encerraron para forzarlas a permanecer en el trabajo y no unirse a la huelga; ellas sólo pedían el derecho de unirse a los sindicatos por mejores salarios, una jornada de trabajo reducida, entrenamiento vocacional y el rechazo al trabajo infantil. Ellas marcaron el camino, a nosotras nos toca continuar su lucha desde nuestros lugares. Hoy, nuestro entorno es diferente, muchas de nosotras podemos expresarnos, aunque aún hay lugares en este planeta donde las mujeres son silenciadas y son víctimas de violencia verbal y física. Incluso la sociedad actual, etiqueta a la mujer que decide ir contra las "normas" de ser esposa y madre. Las que viven solas son cuestionadas por no tener pareja estable, o por como hablan o por cómo se visten, sin tener en cuenta que ello no es algo que les impone, sino una elección. Somos mujeres, si nos hacemos respetar y escuchar desde nuestro espacio personal, familiar y laboral con convicción y dignidad. Somos mujeres haciendo honor al lugar que nos hemos ganado a fuerza de perseverancia, dedicación y responsabilidad. Y es precisamente desde ese lugar desde donde elijo no adherirme bajo ningún concepto a un "paro nacional de mujeres"; ni en favor o en contra de ningún partido político. Ni comparto pintadas, ni marchas violentas. Si marchamos que sea para hacerle saber al mundo que tenemos derechos y que deben ser respetados. Que estamos acá y que vinimos para quedarnos. Por eso, para mí el 8 de marzo es día de conmemorar y no de festejar. De reivindicación y sobre todo de respeto. Vaya hoy mi admiración a todas las valientes mujeres que están en mi vida y que me comparten su sabiduría cotidiana y sus palabras precisas.

A no confundir con el aborto

Apoyo totalmente los dichos expresados por el lector Adrián Munné, cuando afirma que "el inicio de la vida no es una cuestión de fe"; exacto es uno de los tantos argumentos falaces en los que se apoyan aquellos que promueven la legalización del aborto. A fuerza de querer instalar estos argumentos, mienten con las estadísticas, con las semanas en que se considera, según ellos, comienza la vida. Ya otro lector, el señor Roberto Meneghini, menciona en su carta de lectores la ley 23.849 (sobre los Derechos del Niño) que en su articulo 2 refiere textualmente que se "entiende por niño todo ser humano desde el momento de su concepción". Por otra parte, el articulo 19 de nuestra Constitución dice: "la existencia de la persona humana comienza con la concepción en el seno materno". Podría citar también otros fundamentos científicos, lo cual no hago para no hacer tan extensa esta carta. Ahora bien, si un asesinato es penado por la ley, ¿cómo se puede legalizar y despenalizar la muerte de un ser humano que está gestándose en el vientre materno? ¿Qué diferencia habría con matarlo recién nacido, dado que también necesitará de todos los cuidados para sobrevivir? ¿Por qué se quiere invisibilizar la existencia de esa personita que vive en el cuerpo de su mamá, pero que de ninguna manera es el "cuerpo de su mamá"? Toda vida es valiosa, la de la mamá que muere por un aborto clandestino y también el bebé que está mucho más indefenso ante estos ataques. Sí a la salud reproductiva y educación sexual para evitar embarazos no deseados. ¡Aborto, no!

El deporte, escuela de inclusión

Después de los Juegos Olímpicos de Invierno es el turno de los Paralímpicos que se celebrarán hasta el 18 de marzo en la ciudad de PyeongChang, en Corea del Sur. Por éste, el Papa Francisco ha enviado a los participantes un saludo que por su contenido vale la pena reproducir. "Los atletas paralímpicos son para todos un ejemplo de coraje, constancia, de tenacidad en el no dejarse vencer por los límites. El deporte es entonces una gran escuela de inclusión, pero también de inspiración para la propia vida y de compromiso para transformar la sociedad".

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