Es un verdadero placer responder a la carta de Raúl Ghione publicada en esta sección el 12/04 cuyo título fue: "Las cosas son como son", porque pocas veces me he enfrentado en forma epistolar con un opositor ideológico tan vulnerable en sus fundamentos. Para Ghione, los homosexuales constituyen una "anormalidad" porque son una "pequeña minoría". Bien, falacia completa: las minorías son minorías solamente con respecto a una mayoría, no por eso son anormales. Con ese criterio habría partidos políticos anormales, intelectuales anormales, religiones anormales. Luego expresa que la homosexualidad "es una anormalidad negativa porque atenta contra la naturaleza y la sociedad". Otro gran error, no atenta contra la naturaleza lo que se produce naturalmente sin daño alguno para el prójimo ni para sus habitats y recursos naturales. Menos contra la sociedad, contra la cual atentan las políticas de indiferencia e indolencia por las clases desposeídas, los que cometen delitos comunes o de lesa humanidad, los que engañan a la sociedad con falsas promesas. Luego menciona al acto homosexual desde un punto de vista totalmente reproductivista y lo descalifica por no ser apto para procrear como las vacas, los conejos, los insectos, entre otros. Bien, también renuncian a la procreación los religiosos católicos o los laicos que evitan tener hijos aunque sean heterosexuales y los que los abortan, y aún más, atentan contra la paternidad y la familia los supuestamente heterosexuales que abandonan a sus hijos. A partir de todas estas excentricidades, Ghione decide declarar que los homosexuales son enfermos y viciosos; entonces serían enfermos por opción los curas y las monjas, las personas que no quieren tener hijos, o los que no pueden tenerlos. De este modo, para declarar que la homosexualidad es una patología, Ghione fuerza una serie de conceptos y definiciones logrando una conclusión silogística falsa, pobre y hasta ridícula. Finalmente, no conforme con tanto papelón, arremete contra las instituciones y la sociedad en general, en las que no se manifiesta la homofobia. Pero lo peor es que Ghione cree realmente en lo que escribe, está convencido de una enfermedad que no se padece, de un vicio que no es tal, de una anormalidad inexistente. Según su carta, se niega a ver y a sentir que el amor es posible para todos; que las parejas homosexuales pueden ser tan felices o infelices como la de los heterosexuales; que en ambos casos se puede educar a hijos con amor, que nadie si es heterosexual debe sentirse dañado porque otros sean felices a su manera, como lo sienten y como pretenden; que la sociedad en ese sentido ha crecido, ha madurado y reflexionado sobre el tema de una diversidad concreta entre todos los seres humanos de todas las sociedades y de todos los tiempos. Ghione se expresa con falta de conocimiento, y encima desea concluir en un axioma vacío que reza : "las cosas son como son"; a lo que agrego: "Siempre y cuando no contradigan lo que él piensa de esas cosas". Es decir, un absurdo total.





























