Cartas de lectores

Rédito político

Como miembros fundadores de la ONG "Acciones Solidarias Funenses", es que deseamos que toda la comunidad tome conocimiento del accionar del intendente de Funes, León Barreto.

Lunes 04 de Marzo de 2019

Como miembros fundadores de la ONG "Acciones Solidarias Funenses", es que deseamos que toda la comunidad tome conocimiento del accionar del intendente de Funes, León Barreto. Ya que el mismo, a través de un decreto generado a los apurones en el año 2017, ha establecido la creación de "La Casa del Donante", la cual fue rechazada por nuestra ONG en el momento de su creación por la inutilidad y el gasto público que generaría al municipio. Destaquemos que el Incucai a nivel nacional y el Cudaio a nivel provincial son los únicos organismos autorizados a cualquier gestión administrativa, y la "Casa" esta no tiene otra facultad más que la de promoción y organización de colectas, el mismo trabajo que llevan adelante todas las ONG's. que tratan la temática. La señora María Laura Moscato, responsable de La casa del Donante desde su creación, forma parte de la lista de concejales de la ciudad por el partido oficialista. Queremos que esta "Casa", totalmente creada con fines políticos, sea cerrada de inmediato y así dejar de lucrar con la sensibilidad social en este tema tan delicado donde a la gente le cuesta muchísimo aún formar parte por todos los tabúes que rodean al tema de la donación. Donde está a la vista para toda nuestra sociedad, claramente, que creó esta casa con un único fin, el político y no por la causa. Apelamos a la sensatez del Incucai como organismo nacional, al Cudaio como provincial para que cierren esa Casa del Donante y que todos los ciudadanos se hagan eco de esta nota, para erradicar de una vez por todas estas maniobras nefastas pensadas con toda la intención de generar sensibilidad social a través de la lástima, poniendo de responsable a una persona trasplantada, la cual ahora está aprovechándose de tal condición para sacar rédito político. Es tremendamente vergonzoso e inescrupuloso.

María del Carmen Basualdo

DNI 27.301.626


Muchas palabras vacías de corazón

A mucha gente de corazón le debe haber causado una inmensa pena la figura de ese pobre muchacho que hace unas semanas bajaba del techo de un tren en Buenos Aires todo quemado por una descarga eléctrica de 25 mil voltios. Además del dolor, la humillación por la condena de algunos o de muchos y la comprensión de pocos. Con un compañero había ido a Mar del Plata buscando algo de fortuna haciendo malabarismo en la calle, no en una cómoda sala de teatro. A los dos les fue mal. ¡Qué poco generosos que somos con los malabaristas de la calle! No son vagos, se entrenan horas para no fallar en las exhibiciones callejeras, en la parada de semáforos. Los dos volvían sin plata haciendo dedo (tampoco nadie te levanta) y al llegar a una estación los tentó el tren. El resto ya es olvido. Lo ayudaron a bajar tambaleante y perdido, desnudo, con la ropa y la piel quemadas. Murió al otro día. ¿Cuántas horas han dedicado los medios al mundo del espectáculo, a Mar del Plata, si les fue mal, si la crisis, el público escaso, el gobierno? Pero ese pobre muchacho murió solo con su pobreza, llorado solamente por la familia y algunos amigos. Ni un recuerdo, ni una colecta para ayudar para el entierro. ¡Qué injustos somos! ¡Y cuántas cartas de lectores llenas de palabras y profundos "razonares" pero vacías de corazón!

DNI 93.494.899


La excesiva velocidad vial

Al célebre corso Napoleón Bonaparte se atribuye la frase "vísteme despacio que estoy de prisa". Lo cierto es que esa advertencia encierra una verdad que cobra vida cotidianamente en los hogares, en los lugares de trabajo y en el tránsito de ciudades y rutas. Estoy escribiendo esta carta a poco tiempo de un accidente sucedido en Corrientes y Viamonte, entre un colectivo y un automóvil que, felizmente, no arrojó heridos de gravedad. El apuro suele ser el causante de accidentes provocados por no respetar los semáforos o el cartel de "pare". Conduciendo a velocidad moderada generalmente se llega sin problemas a destino. La velocidad relativamente alta dificulta la realización de maniobras ante situaciones viales inesperadas; más en estos tiempos en los que la distracción de automovilistas, ciclistas y conductores de motos, así como la falta de atención de algunos peatones, es un problema habitual en nuestras calles. Y ni hablar si la velocidad de marcha es decididamente excesiva. Por ello es bueno no dejarse cautivar por el peligroso influjo del acelerador, y recordar que yendo despacio, hay grandes posibilidades de llegar sin contratiempos.

Edgardo Urraco

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