Entre asombrada e indignada leí los titulares y algunas declaraciones apocalípticas sobre la Facultad de Medicina. Indignada porque utilizan los medios para resolver una interna que surgió con el nuevo plan de estudios. Los docentes de todos los niveles siempre decimos que, por suerte, las instituciones sobreviven a pesar de las personas. Sería beneficioso que discutieran sus diferencias dentro del claustro con el objetivo de mejorar la carrera y no para obtener más o menos poder. Asombrada porque soy madre de una alumna que ya termina su cursado, que se pasa el día y a veces las noches estudiando, y con quien reconocemos las mejoras del plan: comisiones de pocos alumnos, profesionales excelentes, contacto desde primer año con los pacientes, una visión más humanista e integral contra los dictados de cátedras supernumerarias, despersonalizadas, donde el alumno descubría en cuarto año que no soportaba la presencia de la sangre o dejaban por las materias o los profesores "filtro". El nivel no está dado por un 5 o un 6, los docentes sabemos cuándo un alumno sabe o no, cuándo estudió en profundidad relacionando conocimientos, cuándo merece la aprobación o no. Lo lamentable es que tengan que recurrir a los medios para lavar sus trapitos y deformar la opinión de los que ni se imaginan cómo es la realidad de una institución. Indignada porque han estigmatizado a "los del nuevo plan" sin rescatar lo positivo y tratar de mejorar lo que, según ellos o los estudiantes, no funcionó.


































