El pasado sábado 30 de agosto, a las 6 de la mañana, regresaba de salir con dos amigas, y detuvimos un taxi. Abrimos la puerta trasera y el chofer no sólo venía con una acompañante (lo que no se permite), sino que nos dijo: "¿Se bajan en el mismo lado?". Respondimos que no. Y con muy mal modo nos dijo: "Yo no soy ningún repartidor de diario, así que sólo las llevo si bajan en un mismo lugar, sino se bajan". Mis amigas que ya estaban ubicadas, se tuvieron que bajar, primero pensando que era un chiste, pero luego reparamos que la persona realmente no bromeaba. No lo pude creer... ¿Discriminación? No creo, estábamos bien vestidas, no estábamos borrachas, ni nada por el estilo. Cada día estamos peor, pensé. Encima que debo abonarle el viaje (porque no puedo estar a la madrugada caminando sola), que hago el esfuerzo de pagar el oneroso viaje (sin opciones), encima de todo ese trastorno, no te lleva porque no "reparte gente". ¿Tenemos que bancarnos estas humillaciones cuando tan sólo se trata de usar un servicio y pagarlo?

























