Cuando los romanos conquistaban un nuevo territorio, lo denominaban “provincia”, que en su idioma, el latín, “pro-víncere” significa, para los vencedores. Una de esas provincias se denominó La Galia, dividida en Cisalpina, de este lado de los Alpes y la otra Transalpina, la propiamente dicha, al otro lado de Los Alpes. Los “galos” eran los pueblos que la habitaban, en lo que hoy es Francia, Bélgica y el oeste de Suiza y las zonas de Holanda y Alemania, al oeste del Rin. En latín “gállicus”, significa: de los galos, gálico o galo” y de ahí que “gallus” como gentilicio, designaba al habitante de la Galia, y al mismo tiempo “gallus” era el gallo, el ave de corral, eran homófonos y entonces, más tarde, la lengua francesa crea un nuevo término para separarlos, “le coq”, este es onomatopéyico y viene de “co-co-ro-có”. Los galicismos, entonces, son palabras o giros idiomáticos del francés, que pasan en préstamo a otros idiomas, en castellano son numerosos. Uno de ellos es “coqueta”, de “coquette” y ésta de “coq”, se aplica a la mujer vanidosa, que galantea para seducir al sexo complementario, parecido al alarde coqueto de los gallos frente a las gallinas. Gendarmería, procede del francés , “gens d’ arms”, o sea gente de armas. Elite, grupo selecto de personas. Hotel, en francés, pequeño palacio o residencia lujosa, “hotel de premiere clase”, “hotel de monnaide”. Casa de la moneda. Hotel de Ville, Ayuntamiento y Hotel Dieu, hospital, luego pasa a ser palabra internacional para designar al edificio comercial donde se aloja a los viajeros, tiene la misma raíz que “hostal”. Rouge, rojo en francés, pasó a ser una abreviación de “ rouge a levrés” o sea rojo para labios. Ordenador, del francés “ordenateur”, adoptado también en España para designar al aparato de informática. En otros países también en el nuestro, se adoptó “computadora”, tomado del inglés, por lo tanto “anglicismo”, de ”computer”. Resorte, del francés “ressort”, sortie, se pronuncia sotí, significa “salida”, por lo tanto “resorte”, que vuelve a salir, claro cuando se lo aprieta. Vendaval, del francés “vent d’ aval”, viento de abajo, viento del sur. Tour, vuelta o giro, que se aplica también a los de compra, los turísticos y también deportivos, como el del ciclismo en Europa. Y para terminar, cabotaje, en nuestro idioma significa, la navegación que hacen los navíos desde un “cabo” geográfico, hasta otro, sin pérdida de la visión de la costa, por lo tanto más segura en caso de adversidades, con respecto a la otra llamada transoceánica o de ultramar. Y sabotaje, del francés “sabotage”, daño o deterioro intencional, que en la maquinaria o productos se hace como procedimiento de lucha contra los patronos, contra el Estado o contra las fuerzas de ocupación. Hay varias hipótesis sobre su origen, siendo muy atendible aquella que dice que en Francia, un grupo de peones rurales pisotearon los cultivos hortícolas de sus patrones, en demanda de aumentos, lo hicieron con sus suecos, que en francés se dice “sabot” y de ahí “sabotaje”. Son muchos los galicismos que decimos a diario en nuestro idioma, a veces sin saber que provienen del idioma de los franceses.


























