Los once nuevos ricos jugadores de fútbol de la selección nacional demuestran con su juego la clásica mezquindad de los nuevos ricos, expresada en la falta de goles. Es evidente que lo único que tienen en mente como nuevos ricos es deslumbrarnos, no por su fútbol sino por sus nombres expuestos a la popularidad y al dinero, gracias al fútbol, pero de fútbol nada. Tal cual el nuevo rico, expone su presencia impecable en lo que respecta a su figura, pero corazón, garra, tenacidad, conformación de equipo, nada. Cuidan su quinta, recordando que fueron pobres; pero ahora, ya ricos, como el resto de los nuevos ricos de nuestra sociedad, actúan mediáticamente y engañan a la gente que cree en ellos. Por favor, traten de no imitar a los nuevos ricos y sean auténticos en la manera de ser. Compórtense como ciudadanos comunes, den el ejemplo, razonen y sepan distinguir entre la apariencia y lo verdadero. En este caso, el jugador tiene que tener permanentemente la obligación de ganarse el puesto, jugando como un verdadero profesional, componiendo un verdadero equipo y no como hacen los nuevos ricos que esperan solamente el aplauso de los demás para sentirse un héroe nacional. Los verdaderos héroes somos nosotros, los ciudadanos comunes, en nuestro trabajo diario, que bien o regular ayudamos a hacer el país.





















