Al abrir el diario en el correo de lectores del domingo 11/3/12, encuentro una carta firmada por tres personas, una de ellas de apellido Bernadas la cual cuestionan el conflicto docente de una manera agresiva e intolerante. Estas personas describen a los docentes como vagos y de buen vivir. En primer lugar, ¿cuál es el problema si un docente sale de vacaciones o cambia el auto? Hablan desde el desconocimiento y lo más grave, critican con resentimiento. Señor Bernadas, mi mujer es docente y muy buena. No lo digo yo, lo dicen los títulos y las cátedras que ha logrado en su larga carrera como docente. Señor Bernadas, soy encargado de edificios, nos movemos en un Peugeot 504 modelo 92, y pagamos nuestra casa desde hace 22 años. Con mucho sacrificio hacemos estudiar a nuestro hijo en Rosario con lo cual considero inapropiados sus comentarios. Podemos disentir si lo que se pide es mucho o poco, lo que no se puede es agredir por no estar de acuerdo con determinadas posturas. Por último, apelo a su razonamiento para que reconsidere sus dichos, los cuales han agraviado a personas de bien.



























