Sabido es que una de las características humanas, es ser cambiante. Hoy dice una cosa, mañana la cambia. Ahora hace esto, luego lo contrario, abunda en contradicciones. Hace poco elegimos nuevo gobierno. Se supone que con convicción firme, decisión y paciencia en la espera. Pero actualmente hay mucha gente que quiere ver ya las soluciones prometidas, como si todo fuera cuestión de pasar un plumero o de hacer magia. Esto me provoca un poco de malestar, que trato de controlar con humor, recordando algunas cosas que me tranquilizan como las anécdotas de mi padre quien contaba que que visitaba a una tía con varios hijos chicos. En una de esas visitas, su tía lo invitó a desayunar y mientras conversaban animadamente, venían los chicos a pedir pan. “Vaya saque de la bolsa mi amor”, respondía ella. Al verlo, uno de sus hermanitos vino a la carga pidiendo pan, “Tito está comiendo y yo no”. Ella, para no interrumpir su conversación, respondía generosa, “vaya mi vida saque de la bolsa”. Se repitió tanto esta escena, que al mediodía, al llegar el tío del trabajo a almorzar fue a buscar pan y halló la bolsa vacía, por lo que le dijo a su esposa “¡Negra, no compraste pan ¿qué pasó?!”, ella se levantó como un resorte y dijo: “Sí compré, como todos los días, pero mientras conversaba con Teo (nombre de mi padre), estos pibes se lo comiendo todo.















