Cartas de lectores

Con las manos atadas

Tras el triste final de la fiesta de música electrónica en Costa Salguero, da la impresión de que los adultos tuviéramos las manos atadas para ayudar a resolver, desde la familia, el tema del consumo de drogas...

Martes 19 de Abril de 2016

Tras el triste final de la fiesta de música electrónica en Costa Salguero, da la impresión de que los adultos tuviéramos las manos atadas para ayudar a resolver, desde la familia, el tema del consumo de drogas por parte de algunos de los jóvenes que la integran. Sabemos que en la vida no podemos llevarlos de las manos siempre, porque más tarde o más temprano llega el día en que debemos soltarlos. Es entonces cuando se presentan como pajaritos a los que les hemos enseñando a volar solos. Pero hay que ver hacia dónde los llevan sus alitas en los primeros vuelos sin papás. Allí se empieza a notar cuánto y cómo los preparamos para que no sean devorados por esta jungla plagada de drogas y malas costumbres que inexorablemente deben transitar y que se presenta ansiosa de absorberlos en su maraña. Creo que todos hicimos lo que pudimos. Forjamos valores que consideramos conveniente. Pero nunca calculamos que tan despiadada sería la realidad, ya que la nuestra, la de los abuelos y aún la de los padres, sin ser muy sencilla, no era tan peligrosa. Por lo que creo que debemos estar más atentos que nunca. Estar junto a ellos sin alterar su evolución, pero ofrecerles nuestra colaboración porque los enemigos son cada vez más y más feroces. Porque lo que le está sucediendo a gran parte de la juventud, le sucede a la sociedad toda. Esto es nuevo para los que hace rato peinamos canas y para nuestros hijos, también. Por ello nuestra actitud debe cambiar de trayectoria. No sé cuál será la mejor, pero como siempre, sigo creyendo que debemos sumar fuerzas. Las nuestras, las de las autoridades, las de las instituciones, las de nuestros hijos, con quienes esta vez debemos analizar las cosas con diálogos oportunos. Hacerles saber que sólo queremos ayudarlos a evitar la posibilidad de que un día que tan solo salieron a divertirse, no vuelvan íntegros como cuando partieron. No sé qué más podemos hacer, quizás a ustedes se les ocurran ideas importantes. Sólo creo que por ellos, por su futuro y el futuro de sus hijos, debemos pensar de qué manera desatamos nuestras manos y nos volcamos a la acción.

Edith Michelotti

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