En carta de lectores del 21 de octubre pasado un lector hacía referencia a una licitación de cámaras de control vehicular para detectar infracciones varias que cometemos los automovilistas. Lo que más me llamó la atención es el monto de la licitación a que refiere este lector: 2.600.000.000 de pesos. Demás está decir que adhiero y comparto todas las reflexiones y cuestionamientos que hace en su carta. Simultáneamente, ayer La Capital detalla un pedido del intendente Javkin: “Los que deben protegernos con sus armas no nos cuidan como merecemos”, refiriéndose, obviamente, a la problemática de inseguridad que aflige a nuestra ciudad. La inseguridad en Rosario se viene incrementando desde hace mucho tiempo, y nuestro intendente recién ahora hace un reclamo vehemente de ayuda (justificado) a Nación y Provincia. ¿Será por el tiempo pre-electoral que vivimos? Ustedes se preguntarán por qué traigo a colación dos temas en apariencia distintos. Veamos: el intendente pide ayuda para luchar contra la inseguridad y, paralelamente, destina 2.600 millones de pesos a la compra de cámaras cazabobos de control vehicular. ¿Esta es la prioridad de nuestra ciudad? Si la inseguridad nos preocupa tanto (y con razón), ¿no sería prioritario destinar esos miles de millones de pesos a la compra de cámaras, equipos electrónicos, botones de pánico, redes, pero para controlar la seguridad? Es decir, saturar los barrios “calientes” con estos equipos y proveer así de información eficiente a las fuerzas de seguridad a las que hoy reclamamos “que nos protejan”. Recapacite, por favor, intendente y dé prioridad a las cosas que realmente preocupan a los habitantes de esta ciudad.

























