La culpa la tienen ellos, los violentos que se escudan en la hinchada y la dejan fuera de foco con sus acciones delictivas, como tirarle piedrazos a los protagonistas, en este caso a un línea (juez asistente). Fueron ellos los que dejaron sin final deportivo al clásico de Bigand y con la bronca a los hinchas de verdad de Sporting. Obviamente, no puede estar contento nadie con lo sucedido, sí tranquilos los de Independiente, porque no hicieron nada malo y con el fallo del tribunal de disciplina en la tarde del martes dándole el partido ganado 1-0 al rojo (Ticiano Pavia hizo el gol), clasificaron primeros de la zona B y avanzaron a 4º de final.
La suspensión del partido fue a dos minutos del final, cuando los dueños de casa tenían a favor un penal que podía definir a su favor el juego porque estaban 1 a 1. Claro, también podían errarlo y el partido finalizar empatado, algo que no le hubiese caído mal a Sporting porque con el punto clasificaba en el 4º puesto, algo que por culpa de los violentos disfrazados de hinchas no pudo saberse.
Bomba de Bombal
El canario sorprendió a Firmat FC y le ganó 2 a 1 en el cierre de la clasificación y si bien hizo temblar el primer puesto del rojo, no se lo quitó por poco, ya que Argentino si bien venció 1-0 a Ítalo Argentino pasó como mejor segundo de la zona A (justamente será el rival de Sp. Bombal). Lo sucedido en Bigand (ver tapa) hizo que el liderazgo en la zona B quedara para Independiente, mientras que en la C finalizó primero Atlético Acebal gracias al empate en cero con Olimpia, en Santa Teresa.
El clásico de Arroyo Seco se definía anoche
Anoche, a las 20, empezaba el partido clave para definir la clasificación como mejor equipo para los playoffs, ya que si Unión le ganaba el clásico a Asac lo dejaría sin chances, a la vez que sacaría 3 puntos de ventaja sobre Empalme Central (fue sorprendido por Juv. Unida en Pueblo Esther, que le empató 1-1), y también para mantener la ventaja sobre Porvenir Talleres, que desde las 20.30 visitaba a Independiente. En tanto, para el último lugar de la clasificación entre los 8, en la noche del lunes Riberas quedó casi adentro con el 3-1 sobre el débil San Lorenzo, mientras que Atlético Empalme venció 2-1 a Libertad y lo alcanzó con 16 puntos. Igual ninguno tiene un lugar seguro entre los 8.
Violencia: ahora fue un piedrazo a un arquero en la Casildense
Ellos no entienden. Los que se disfrazan de hinchas para querer tapar su real lugar de delincuentes, de violentos. Un piedrazo fue esta vez el que golpeó de lleno en la frente del arquero de Arnold, Nicolás Cesolari (recibió 2 puntos de sutura), cuando el partido se terminaba. El proyectil salió de entre la hinchada visitante, la de Matienzo de Pujato. Una acción que nunca tiene justificativos, y ni hablar de que el equipo ya estaba sin chances futbolísticas de pelear por nada, aunque esto a los violentos no les importa.
Igual, de este resultado dependerán clasificaciones a los playoffs, que se definirán, en la mayoría de los casos, en la última fecha. Pero una vez más, los resultados de poco interesan.
El Payador te recita la justa
—Payador, no puede ser, otra vez la violencia en su máxima expresión en la Casildense.
—Lamentablemente es así. La vez pasada le cortaron una falange del dedo de la mano a un jugador de la reserva de 9 de Julio de Arequito. Un hincha (delincuente descerebrado) pasó una sevillana por el agujero del alambrado y cometió ese acto cobarde y demencial. Ahora casi le vacían un ojo al arquero de Coronel Arnold.
—Dicen que se salvó de milagro.
—No tenga dudas. Dos centímetros más y lo dejaba sin visión. En un partido caliente que se disputaba en Arnold, el Guerrillero necesitaba ganar sí o sí para pasar de ronda. Recibía a Matienzo, que ya estaba fuera de toda chance y perdía 2 a 0. Logró descontar y sobre la hora el empate. Quedaba tiempo para el milagro.
—Me imagino el festejo.
—Sí, fue una explosión de locura. Estaban otra vez en carrera. El arquerito Nicolás Cesolari festejó como todo Arnold y de pronto cayó desplomado al piso. Todos corrieron hacia allí y le vieron la herida sobre la ceja y abundante sangre que le cubría el ojo izquierdo y la cara. Se temió lo peor.
—¿Qué pasó?
—Un loquito del reducido grupo del equipo pujatense estaba tirando con una gomera y le impactó un piedrazo al jugador. Dios se interpuso y no permitió que el joven golero no perdiera el ojo izquierdo. El escándalo se generalizó, hubo corridas, enfrentamientos y el árbitro decidió suspender el encuentro.
—Teniendo en cuenta los antecedentes recientes de Huracán de Chabás, los puntos irán para Coronel Arnold?
—Si nos manejamos por esos parámetros, sí. Además, esto ocurrió adentro de la cancha.