No todo es lo que parece y la inauguración de la Copa América lo dejo claramente al desnudo. El país que se mira como espejo del paraíso en la tierra, el cénit del capitalismo, no pudo disimular en el inicio del campeonato más importante del continente que a veces todo es una gran mascarada.
El campo de juego del pomposo Mercedes Benz Stadium, la ceremonia inaugural, las insólitas presencias de pastores evangélicos y de una periodista argentina en el sorteo descubrieron que no todo lo que brilla es oro.
Aplausos ante todo a los jugadores y el técnico de la selección nacional que llamaron a las cosas por su nombre. “Desastre”. Así, sin medias tintas, calificaron la cancha maquillada que presentó Estados Unidos para su partido inaugural. Que por TV o de arriba de las tribunas se veía linda, pero escondía un tormento para los jugadores, los más cotizados del mundo, que debieron correr en un campo al que le pusieron césped arriba del sintético y hasta “lo pintaron” cómo dijo el mismo Scaloni.
Una estafa, sin dudas. Un riesgo para los jugadores, un engaño para los espectadores. Ni picaba la pelota en muchos lados, como mostraron después las cámaras de TyC.
Pero eso fue en lo más importante, que es en definitiva lo que ocurre dentro de la cancha. También en toda la previa pasaron cosas increíbles.
Más allá la elección del colombiano Feid para el brevísimo acto inaugural, no interpretó ninguna canción especial para la Copa América sino su conocida Luna durante solo cuatro minutos. Que habrán disfrutado los que lo vieron en vivo, pero ninguno de los que lo siguieron por TV o streaming, ya que la transmisión se cortó varias veces o se pixeló.
Y no terminó ahí la caja de sorpresas. Fue el presidente de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, que trabaja un perfil de predicador, el que puso dos pastores evangélicos en el campo, a cuya iglesia parece que acude en Asunción, ya con los equipos formados para dar su mensaje cristiano. ¿Adónde quedó aquello de no permitir mensajes en las tribunas de tinte político o religioso?
Pero hubo más. Al sorteo de lado y saque al que Lionel Messi llegó bastante antes que el capitán canadiense que aún estaba en las fotos, apareció la periodista argentina Morena Beltrán para entregar la moneda (o adminículo parecido) al árbitro. Y se quedó para la foto, con un brazalete de Coca Cola visible. De no creer.
Parece que en el estadio Metlife de Nueva Jersey donde jugará el martes Argentina ante Chile, pasará lo mismo con la cancha. Extraño que no se haya previsto o que no lo supiera Messi con exactitud, que juega en esa liga.
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En el triste Mundial del 1994 en Estados Unidos, qué duda cabe que a Maradona lo buscaron para sacarlo de su última copa luego de todas las críticas que vertió por los horarios de los partidos inhumanos que dispuso la Fifa, para que lleguen a una hora conveniente a Europa. Y Argentina, que venía de un título y un subcampeonato, se quedó en octavos.
Ahora todos unánimemente en la selección fueron muy críticos hacia la organización en lo que más les duele, como lo es en la eficiencia para organizar el show.
Un poco como meterse con el poder, como Diego lo hizo hace 30 años en el mismo lugar. Solo resta esperar que el final no sea un déjà vu.