A las 20 del jueves, Central volverá a salir a la cancha por la Copa de la Liga y no será un partido más. El encuentro en el Gigante ante Barracas Central es la antesala al gran debut del equipo de Russo en la Copa Libertadores una semana después frente a Peñarol, en el mismo escenario.
Y ante el hecho objetivo de que los canallas tienen muy recortadas sus chances de clasificar a los 4º de final, cabe la pregunta sobre qué decidirá Miguel Ángel Russo en cuanto a la formación, si probará variantes en vistas del bajo nivel de algunos o problemas físicos de otros, o bien optará por lo mejor. Y además, cabe ver si su ideario de qué es lo mejor cambia también.
Ese problema, o esa situación más bien, no la tendrá Diego Aguirre, el técnico de Peñarol, ya que debe poner todo el viernes, cuando reciba en el clásico a Nacional por el torneo Apertura uruguayo que comanda. En cambio Russo sí puede verse tentando a probar variantes.
Números que no dan
Es que aunque las matemáticas aún le dan chances de entrar entre los cuatro primeros de la zona A de la Copa de la Liga, lo cierto es que los 6 puntos reales que lo separan del último clasificado (hoy son 5, pero la combinación de los partidos que quedan hacen que al menos uno de ellos le saque 6 de diferencia) y la mala diferencia de goles (-6), convierten la chance en una utopía con 9 unidades por disputar.
Y Russo sabe que su equipo perdió el orden que lo caracterizaba y lo mantuvo competitivo. Siempre sin deslumbrar, pero la solidez de la anterior Copa de la Liga dejó paso a una realidad distinta, con futbolistas por debajo de su nivel que afectaron el conjunto. Por eso la intuición de que el DT podría ensayar variantes ante Barracas Central, porque no quedó nada conforme tras la goleada que le propinó Argentinos Juniors, que tuvieron correlato con las anteriores visitas a Huracán y Vélez.
¿Russo sacudirá el tablero?
¿Sacudirá el tablero? ¿Mandará un mensaje hacia adentro con variantes? Ante Argentinos, como hizo otras veces en que terminó disgustado, hizo pocas y recién en el final, cuando todo estaba cocinado. Como para decir, “háganse cargo”. El tema es si, con el hecho consumado, Russo no puede empezar en verdad a pensar en cambiar nombres y sistema.
Cada vez que necesitó a su equipo afilado para un evento importante, y tenía primero uno antes de menor valía, Russo mandaba a la cancha a los que consideraba los mejores once. No los quería relajados. Por eso habrá que estar atentos a las variantes que pueda implementar ante Barracas, si serán de carácter transitorio o las piense permanentes pensando ya en la Copa Libertadores.
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En ambos laterales hay discusión de rendimientos con las duplas Damián Martínez-Coronel y Sández-Alan Rodríguez en bajos niveles. Adelante tampoco Cervera-Hernández o si se recupera Martínez Dupuy dieron garantías. Campaz no es el que fue, Lovera no termina de llenar lo mismo que Jonatan Gómez y a Malcorra tampoco se lo encuentra en el mejor momento. A Mauricio Martínez, hoy lesionado, tampoco el alcanzó para hacerse del lugar, y hasta la zaga central está con problemas.
Muchos nombres no hay en Central
La cuestión es que titulares y alternativas no atraviesan un buen presente, y muchos más nombres no hay para probar. Tal vez Franco Ibarra podría sumar más minutos, o Giovanni Bogado que poco se mostró, mientras se espera el regreso a las canchas de Francis Mac Allister, tras la rotura de ligamentos de rodilla derecha.
¿Pone lo mejor Russo? Seguramente, la duda es qué es lo mejor hoy para el técnico de Central.