Turismo
Domingo 06 de Noviembre de 2016

Un mar de aguas cálidas

El balneario Las Grutas se transformó en un clásico del verano por su benévolo clima y la particularidad de sus mareas.

Desde hace más de 20 años, los amantes de las playas con aguas cálidas y azules tienen en Las Grutas la posibilidad de dorarse al sol en sus extensas playas y disfrutar de sus aguas. El balneario está ubicado en el extremo norte del golfo San Matías, a pocos kilómetros de la ciudad portuaria de San Antonio Oeste y a 1.233 kilómetros de Rosario. Se puede llegar a este paraíso patagónico a través de varias vías que convergen en la larga ruta nacional Nº 3.

   Las actividades que se pueden realizar en Las Grutas son pesca, buceo, trekking, cabalgatas y paseos en cuatriciclos y 4x4. Pero sin ninguna duda su mayor atractivo está en las tranquilas playas que presentan características morfológicas únicas en esta parte del planeta.

   La playa de Las Grutas propiamente dicha tiene unos tres kilómetros de largo y un ancho máximo de un kilómetro durante la bajamar, oscilando las mareas entre unos ocho y 10 metros respecto de la profundidad de las aguas. En este sector se concentra la mayor cantidad de turistas, los que pueden ubicarse cómodamente en la playa a diferencia de otros puntos de la costa atlántica. Los acantilados alcanzan una altura de 10 metros y las grutas fueron formadas por la erosión del mar y de los vientos del sudeste.

   Las aguas de Las Grutas son las más cálidas del litoral marítimo argentino ya que en algunos sectores alcanzan los 28 grados. Esto se debe a la combinación de factores oceanográficos y atmosféricos como las mareas y el sistema circulatorio dentro del golfo San Matías, las altas temperaturas en verano y la escasez de lluvias.

   Los rayos del sol calientan la arena y las piedras durante la bajamar, lo que luego es transferido al agua en la pleamar produciendo el aumento de su evaporación y el refuerzo de la termolina -carga de sal en el agua-, lo que impide el ingreso de aguas frías provenientes del sur. Por todo esto, es muy frecuente ver a adultos y niños permanecer en el agua hasta el anochecer, que en pleno verano es pasadas las 21.    

   La ciudad cuenta con nueve bajadas para acceder a la playa, un casino, galerías comerciales, terminal de ómnibus, numerosos restaurantes, confiterías, parrillas, pizzerías, heladerías y una calle peatonal donde por las noches funciona un mercado de artesanos y abundan los espectáculos callejeros, ideales para los niños.

   Desde Las Grutas se pueden realizar varios paseos cortos a playas casi vírgenes como Punta Perdices, Piedras Coloradas, El Buque, El Sótano, el Cañadón de las Ostras, y varios lugares situados camino a San Antonio Este donde la extensión de las playas llega a tener hasta un kilómetro y medio cuando alcanza la bajamar. Los amantes de la pesca pueden hacerse de ejemplares de pejerrey, lenguado, mero, cazón, cabrilla, sargo y pez palo desde la costa, o mero, salmón chernia, tiburón besugo y pez palo desde una embarcación.

Salinas del Gualicho

Las Salinas del Gualicho están a 60 kilómetros al oeste de Las Grutas y a 72 metros bajo el nivel del mar. Son las más grandes de Argentina, las segundas de Sudamérica y las terceras del mundo, en términos de explotación industrial. La empresa de excursiones Desert Tracks tiene un convenio de exclusividad con el concesionario de las salinas y es la única empresa autorizada para ingresar.

   La excursión parte de Las Grutas a la tarde en autobuses con aire acondicionado (o en viejos camiones militares) y un servicio de catering. La visita a las salinas, a las cuales se accede por un camino de ripio incluye guía, cena y la posibilidad de observar el firmamento con un poderoso telescopio y lentes infrarrojos.

   Por ser una gran depresión, durante el verano austral las temperaturas al mediodía suelen alcanzar los 50 grados. Por esta razón, las excursiones se hacen al atardecer para terminar la noche cenando bajo la luz de las estrellas.

   Durante la visita guiada al salar se puede observar la cosecha, el movimiento de camiones e industrial, mientras el guía explica cómo y por qué se reproducen los cristales de sal. Las parvas, que alcanzan las 450 mil toneladas de sal, están junto al acceso donde el grupo puede disfrutar de la espectacular puesta del sol sobre el salar, acompañado por una copa de champán. Una cena con pollo al disco cierra la excursión con bebidas espirituosas, buen postre y la posibilidad de observar cientos de estrellas, los cráteres de la luna y el entorno gracias al telescopio y lentes infrarrojos, mientras el guía cuenta las historias malditas del Gualicho. Más información.www.deserttracks.com.ar

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