Si el Estado argentino es laico, ¿por qué hay símbolos y emblemas religiosos en reparticiones públicas? Esta discusión no es nueva, pero volvió a tener actualidad la semana pasada ni más ni menos que en la propia sala principal de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que está presidida por una enorme cruz de madera ubicada arriba del estrado. Allí se desarrollaban justamente las audiencias públicas en las que el máximo tribunal debe resolver el amparo presentado por un grupo de padres de Salta que piden que se declare inconstitucional la ley de esa provincia que establece la obligatoriedad de la enseñanza y la práctica religiosas en todas las escuelas públicas de ese distrito. "Así como el Estado debe garantizar que las personas se puedan vestir con los símbolos de la religión que profesen, hay que evitar que el Estado se vista con símbolos religiosos, como sucede en este momento", fue lo primero que les dijo el constitucionalista Andrés Gil Domínguez a los altos magistrados señalando el crucifijo.
El abogado fue uno de los expositores que argumentó en contra de la polémica ley 7.546 de Salta, que impuso en 2008 en forma obligatoria como parte de la currícula académica la materia religión. Frente a la cruz de la sala de audiencias, Gil Domínguez aseveró que la norma impulsada y puesta en práctica por el gobernador justicialista Juan Manuel Urtubey viola los derechos a la libertad de religión y de conciencia, a la igualdad y a la no discriminación y a la intimidad. Lo escucharon los ministros de la Corte Ricardo Lorenzetti, Elena Highton, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti. En 2010, la fallecida jueza de la Corte Carmen Argibay había instado precisamente a los responsables de todos los juzgados federales a retirar los íconos religiosos de las salas de audiencia. "Soy funcionaria de un Estado laico y recibo gente que puede tener todas las religiones o ninguna, esa es la libertad de culto. Tener un símbolo religioso condiciona", había dicho la magistrada.






























