Accidente en la ruta 33
Domingo 05 de Marzo de 2017

Vidas que se apagaron en la tragedia de Monticas en la ruta nacional 33

Jóvenes y ancianos, jubilados y trabajadores, obreros y profesionales. Historias tras los rostros del accidente de Monticas.

En las unidades de Monticas que colisionaron ese fatídico viernes en la ruta 33 entre las localidades de Pérez y Zavalla viajaban 13 personas que nunca más retornarían a sus casas. Sus familias y amigos los recuerdan con dolor, conmovidos por un desenlace injusto y súbito. Este es un intento de humanizar la fría lista que enumera los nombres de las víctimas. Para ponerle rostros a esos nombres. Y para ponerle una historia a cada uno de esos rostros. Recuperar algunos datos sobre las vidas de los que fallecieron en la tragedia es un ejercicio de reivindicación de la huella que cada uno dejó en el mundo antes de partir. Estos eran. Esto fueron. Así quieren que los recuerden sus allegados.

Aníbal Pontel, 53 años, Rosario

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Era chofer de la línea Metropolitana (propiedad de Monticas) desde hacía 7 años. Estaba casado con Sandra desde 1995, con quien tenía una hija de 15 años. Era fanático de la parrilla, su mayor hobby era armar reuniones y hacer asado para su familia y amigos. Quería presentarse a delegado para cambiar las condiciones de trabajo en la empresa. Nunca llegó a postularse.

Joana Fernández, 20 años, Zavalla

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Falleció en el choque mientras volvía de Rosario de ver a su nena de un año y medio, internada en el Centenario con problemas pulmonares. Era madre soltera y tenía además una beba de tan sólo 3 meses. Su familia cuenta que el padre de ambas niñas las echó de su casa cuando Joana le informó que la nena más grande estaba internada. Tenía 7 hermanos.

Gianella Fernández, 15 años, Zavalla

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Viajaba junto a su hermana, a quien había acompañado a Rosario, y falleció tras luchar por su vida durante seis días en estado crítico en el Heca. Cursaba primer año del secundario y jugaba al fútbol femenino en un equipo del pueblo llamado Las Aguilas. Ambas son hijas del conductor del camión de residuos de la comuna. Había cumplido los 15 años una semana antes de la tragedia.

Juan Burzacca, 82 años, Zavalla

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Soltero y sin hijos, vivió media vida en Coronel Arnold y el resto en Zavalla. Trabajó durante 30 años en la Facultad de Ciencias Agrarias, primero como encargado de recabar datos de la estación meteorológica y luego como guardia del enorme predio de la unidad académica, el parque Villarino. En sus ratos libres se dedicaba a la música, pasión compartida con su compañera Marta: Juan tocaba el contrabajo.

Juana Ferreyra, 69 años, Corrientes

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Nació en Corrientes, pero vivió casi toda su vida en Zavalla, donde se dedicó a cuidar a sus familiares. Se había quedado viuda hace cinco años, luego de atender a su marido en sus últimos años de vida durante una larga enfermedad. De joven había trabajado limpiando casas, pero luego tuvo un hijo con discapacidad y tuvo que ocuparse de lleno a su cuidado. El joven, de 34 años, había fallecido meses atrás.

Gustavo Souza, 48 años, Zavalla

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“Lato” para sus amigos, familia y compañeros, fue chofer de Monticas durante 14 años. Antes había tenido un transporte escolar, negocio heredado de su padre. También manejaba un micro que llevaba jóvenes a los boliches de la zona. Tenía tres hijos: un varón de 14 años al que llevaba a jugar al fútbol a los pueblos vecinos con el club Unidos de Zavalla y dos nenas de 8 y 9 años.

Jorge Fargioni, 62 años, Zavalla

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Estaba separado y nunca tuvo hijos. Trabajó 35 años en Gherardi, una fábrica de implementos agrícolas de Casilda y se había jubilado cinco meses antes del accidente. Fanático del vino, coleccionaba damajuanas y botellas, y llegó a fabricar con sus manos su propia máquina para elaborar la bebida en casa. Compartía con alegría el vino casero con sus familiares y amigos.

Jorge Ledesma, 58 años, Zavalla

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Era de Zavalla, pero se había mudado a Pérez. Todos lo conocían con el apodo de “Tijereta”. Trabajaba como no docente en la Facultad de Ciencias Agrarias, como apoyo en la cátedra de Fisiología. Tenía dos hijos y dos nietos, una de sólo algunos meses. El día del accidente no era laboral para él, pero igualmente viajó para gestionar el ascenso de categoría para dos de sus compañeros de trabajo.

Gabriela Márquez, 25 años, Casilda
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Se había recibido de profesora de inglés y trabajaba como docente en varias instituciones educativas de Casilda y la zona. Gabriela, quien vivía desde hacía tiempo con una abuela, se sentía feliz de ejercer su vocación y estaba de novia con un joven de San José de la Esquina, con quien tenía previsto vivir en pareja. Si bien solía ir en auto a trabajar, el día de la tragedia optó por viajar en ómnibus hasta Rosario.
Cintia Albornoz, 38 años, Rosario
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Había nacido en Rosario pero hace 16 años se mudó a Casilda para casarse con Alberto, un emprendedor gastronómico con el que tenía dos hijos de 11 y 13 años. Atendía la sede del bar Boca del barrio Nueva Roma de esa localidad. Poco tiempo atrás había sufrido un accidente de tránsito sobre la ruta 33 donde salvó su vida de milagro. Cumplía años el día después del accidente.
Natalia Angiorama, 31 años, Mar del Plata
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Nació en Mar del Plata, pero vivió en Casilda desde niña. La joven, recibida en administración de empresas, buscaba su futuro laboral como docente y, mientras tanto, cuidaba una pequeña de 6 años para ganarse la vida. De hecho, ese día había viajado a Rosario para titularizar horas. Vivía con sus padres Luis y Liliana y tenía una hermana, Marina, quien reside en Rosario.
Sergio Chena, 72 años, Rosario
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Oriundo de Rosario, se había ido a vivir a Pujato en búsqueda de tranquilidad. Durante años fue viajante junto a su padre y trabajó en la fábrica de indumentaria Blindy, una marca local, aunque ya estaba jubilado. Los jóvenes del pueblo le tenían gran cariño y lo apodaban “Chenín”. Le gustaba mentir sobre su edad, aprovechando su actitud juvenil. Tenía una hija, pero era soltero.
Marcelo Machado, 23 años, Fray Luis Beltrán

Vivía en Fray Luis Beltrán junto a su familia pero trabajaba en Pérez. Era soltero, tenía educación primaria completa y se desempeñaba como obrero de la construcción. El destino le jugó una mala pasada: solía viajar en un micro que traslada personal de empresas, pero ese día se le hizo tarde y optó por el coche de línea. A pedido de su familia, que pidió preservar su imagen, este perfil no lleva foto.

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