La ciudad
Sábado 10 de Junio de 2017

"Sólo con seguridad se puede decir que una paz es duradera"

Shirin Ebadi, la primera musulmana en recibir el premio Nobel de la Paz, analizó el rol de la mujer en la construcción de un mundo menos violento.

Shirin Ebadi es la primera iraní y la primera mujer musulmana que recibió el premio Nobel de la Paz. Esa merecida distinción en 2003 no hizo más que poner de relieve la conmovedora historia de lucha de esta abnegada abogada por los derechos humanos y la democracia, en un contexto social, cultural y religioso que impuso enormes dificultades en su sendero de reclamos y advertencias. "La paz sólo se puede lograr junto con la seguridad. Unicamente cuando los ciudadanos tienen una sensación de seguridad plena, se puede decir que una paz es duradera", destacó Ebadi en el inicio de su presentación en el ciclo "Voy por la paz", que ayer atravesó una jornada de destacadas disertaciones (ver aparte) en el edificio de la Bolsa de Comercio de Rosario.

De esta manera, remarcó que "la paz no se puede asociar a la ausencia de una guerra, se relaciona con muchos otros conceptos". En ese sentido, precisó que "la sensación de falta de seguridad que sufre la gente, otorga la idea del tipo de sufrimiento que acarrea esa sociedad".

El origen iraní de Ebadi dirigió el foco de atención sobre las severas complejidades que estableció el entorno que debió sortear para poder hacer oír su voz, y sus corajudos pedidos de paz y de igualdad, en circunstancias de incomprensión.

Fue una de las primeras juezas mujer de su país. Y, por talento y perseverancia, en 1975 fue la primera mujer iraní en acceder a la presidencia de un tribunal. Pero, la revolución islámica de 1979, prohibió ese ejercicio a las mujeres, y fue apartada y destinada a otras labores administrativas.

Más allá de tantas complicaciones (no pudo ejercer la profesión porque no le otorgaban la licencia), Ebadi continuó su noble postura de lucha, de protesta y de reclamos. Elevó gritos reveladores desde otros escenarios sociales. Utilizó otras vías, escribió artículos, publicó libros y siempre impulsó mensajes de paz y de equidad social que la llevaron a ser reconocida, después de mucho bregar, con un premio Nobel.

Estadísticas alarmantes

En su disertación de ayer, Ebadi, quien estuvo acompañada por Rigoberta Menchú Tum, la abogada María Fernanda Rodríguez, Susana Trimarco y Carolina Píparo, se refirió al rol de la mujer en la construcción de paz, en un escenario internacional que exhibe cada vez más signos de desidia, desatención, y violencia. "Según la ONU, de cada dos mujeres hay una que se enfrenta a situaciones de violencia. Es una estadística alarmante", apuntó.

En ese marco, advirtió que "las mujeres no deben actuar como únicas víctimas, y deben adquirir el conocimiento necesario para poder afrontar esta problemática y dejar un camino diferente a las generaciones que vienen".

Durante su charla, Ebadi elogió la "valentía" de las mujeres argentinas, y citó como válidos ejemplos a las Madres de Plaza de Mayo y también a quienes lideran la acción de Ni Una Menos. "Me siento unida a estos movimientos", confesó Ebadi.

En su estremecedora alocución, reveló casos en diferentes países que provocan una angustiante preocupación. "En Liberia, un tercio de las mujeres sufrieron mutilación genital, la mayoría por propia iniciativa. En Italia, cada tres días una mujer es asesinada por su ex pareja, por despecho. En Finlandia, las mujeres cobran un cuarto menos de sueldo que los hombres. En países musulmanes, las tradiciones y las leyes discriminan a las mujeres. En Irán, para los seguros, el valor económico de la vida de la mujer es la mitad del hombre. En los países islámicos, el hombre puede tener hasta cuatro esposas", enumeró.

Ante este panorama inquietante, subrayó que, de acuerdo a su mirada, "la raíz de esta violencia, es la cultura patriarcal, que no cree en la igualdad entre las personas". Y enfatizó que "sólo con educación, una mujer va a poder luchar contra esa cultura patriarcal".

En su tramo de cierre, entre sentidos aplausos de una platea que la siguió con atención y gran respeto, Ebadi apuntó que "estas manifestaciones perjudican la paz y la democracia. En los países que discriminan a las mujeres, las democracias no prosperan. Es que no se puede decir que son democráticos, aquellos que no respetan a la otra mitad del mundo".

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