Policiales
Jueves 01 de Diciembre de 2016

Juzgan a banda de vendedores de droga liderada por dos colombianos

Uno de ellos tiene condena en EEUU y fue extraditado para este juicio. Los acusan de traficar hacia España, Australia y Holanda.

Once personas acusadas de integrar una banda de vendedores de droga liderada por dos ciudadanos colombianos comenzaron ayer a ser juzgadas en Rosario. Los implicados en el trámite fueron detenidos a partir de la venta de cocaína al menudeo en distintas localidades bonaerenses. Pero los escalones superiores de la banda no solamente responderán por abastecerlos sino también por triangular la droga que traían de Colombia y remitían a Australia, España y Holanda en paquetes del Correo Argentino por mar o aire.

El juicio es un compendio de curiosidades. Los dos colombianos acusados son dueños de historias muy singulares. Uno de ellos, Diego Fernando López Echeverría, alias "Cariño", está acusado de haberse radicado en Argentina para consolidar una red de vendedores en ciudades del conurbano y norte bonaerense. Quien llega como abastecedor principal desde el exterior es Argemiro Sierra Pastrana, un ganadero de 66 años de la ciudad colombiana de Villavicencio, que ostenta como antecedente más destacado haber sido condenado a 135 meses de prisión en Estados Unidos por la venta de 20 kilos de cocaína.

El colmo de la extravagancia en el juicio es que una de las acusadas es una joven monja que ayer asistió al juicio vestida con su hábito. Se llama Sulan Ortega, también es colombiana y está imputada de tenencia de droga con fines de comercio.

Tres pesquisas. Los once imputados responden por tres investigaciones. Todo empezó con un llamado anónimo a la comisaría de San Pedro, a 140 kilómetros al sur de Rosario, donde alguien señalaba a "Kukato" García como vendedor de drogas mediante delivery. Una brigada policial lo empezó a seguir hasta descubrir, buscando a sus proveedores, una organización narco internacional conducida por un ganadero colombiano al que le abonaban sus envíos mediante giros de la empresa Western Union.

Por escuchas se estableció que un hombre llamado Marcelo Biradelli, dueño de un bar en la ciudad de Campana, le compraba estupefacientes a López Echeverría en Capital Federal para alimentar a una red de vendedores minoristas. Entre estos estaban Javier "Kukato" García, Axel Manderiolli, Horacio Biradelli, Cristian Serra, Matías Uriel Gómez y Juana Quispe Espinoza, detenidos en diciembre de 2009 en Campana y San Pedro.

En una segunda investigación se determinó que la punta del ovillo iba más allá de Marcelo Biradelli y López Echeverría. La pesquisa llegó a Sierra Pastrana, que registraba tránsito regular entre Bogotá y Buenos Aires. Según la acusación del fiscal Matías Di Lello, había contactos telefónicos rutinarios entre Biradelli y Sierra Pastrana, en los que se pactaban encuentros semanales en Capital Federal, el conurbano y Campana. El hacendado colombiano se había ido a su natal Villavicencio en diciembre de 2008 y al enterarse que en noviembre de 2009 habían caído sus contactos no regresó. Pero Interpol lo ubicó, fue extraditado el 15 de marzo de 2013 y llevado ayer a los Tribunales.

Parte de la cocaína que llegaba de Colombia era reenviada por Marcelo Biradelli hacia España. Por sus conversaciones llegaron a Luis Avelino Esquivel, un argentino de 63 años que se destacaba por entrar y salir de este país de modo contínuo y por lapsos breves. El 12 de diciembre de 2008 Esquivel abordó en Ezeiza un vuelo a San Pablo. Fue detenido en esa ciudad brasileña cuando embarcaba hacia España con 5,745 kilos de cocaína. También Esquivel estuvo ayer en el Tribunal Federal Nº 2 frente a los jueces Omar Digerónimo, Beatriz Caballero y Jorge Venegas Echagüe.

Escuchas fieles. ¿Y cómo llega la monja a esta historia? Las escuchas a celulares dejaron saber que la religiosa mantenía una relación sentimental con su compatriota López Echeverría, con quien tuvo un hijo. Y que cuando su pareja cayó, ella siguió con el negocio. Una mujer peruana llamada Juana Quispe Espinoza, en tanto, ocultaba la droga en un departamento porteño de Billinghurst 329 y la monja Sulán Ortega la comercializaba.

En un trámite que se presume insumirá veinte días, la fiscal Adriana Saccone acusará a López Echeverría de comprar los estupefacientes a su compatriota Sierra Pastrana y comercializarlos mediante una red subordinada. La funcionaria establecerá los roles de cada uno en detalle. Por ejemplo que Marcelo Biradelli acudía a Capital Federal a comprar la droga a Echeverría. Que Manderioli era el encargado de almacenar y acondicionar las sustancias. Y que además de comerciar a nivel nacional la estructura remitía cocaína a Australia, España y Holanda mediante paquetes del Correo Argentino. Como contrapartida de los envíos el grupo recibía pagos mediante Western Union.

Pese a que el juicio se sustancia en los Tribunales de Oroño al 900 ninguno de estos hechos ocurrió en Rosario. Como la pesquisa se inició en San Pedro intervino el juzgado federal de San Nicolás a cargo de Julio Villafuerte Ruzo. Y el tribunal oral que es competente para esta región es el que tiene asiento en Rosario.

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