La lluvia del viernes a la noche y la ansiedad de las fanáticas aportaron el clima previo a la llegada de Arjona al imponente escenario montado de espaldas a la visera “Tata Martino”” del estadio de Newell’s. A las 21.45, en off, se anunció la llegada y partida para un viaje, de casi dos horas, con las canciones más populares de su historia y las de “Viaje” (su nuevo disco), en una puesta que simulaba una gran estación de trenes.
“Rosario, buenas noches”, saludó después de “A la luna en bicicleta”, del flamante CD, cantada mientras pedaleaba una bicicleta con banderitas argentinas. El formato electrónico y eléctrico del comienzo iría virando a uno más acústico. “El problema”, en una versión más rockera, la cantó bajando por las escaleras de la escenografía. Mientras trataba de que suene su guitarra, el público de las primeras filas le brindaba un eufórico recibimiento.
La lluvia, que estuvo presente durante toda la noche, daba contexto íntimo para “Acompáñame a estar solo”, “Dime que no” y “Cuándo”, todas románticas, con fragmentos de las letras mostrados en trenes que circulaban en el video de animación.
“No nos vamos hasta que valga la pena la mojada”, dijo prometiendo un show largo. Dialogó con la gente cantando “Sin ti...sin mí” y propuso convocar a la imaginación con “Viaje”, una letra que compara geografía de lugares con partes del cuerpo femenino ,con una orquestación camarística.
“Historia de taxi”, tuvo tramos flamencos en el inicio y ritmo caribeño al final. Allí arrancaría un juego de seducción leyendo carteles, y de paso descansando, que desembocaría en “Señora de las cuatro décadas”, con Claudia (elegida entre el público), quien vivió su minuto de gloria sentada en las piernas de su ídolo.
Luego llegaría un brusco cambio de tono y de temática con “Si el norte fuera el sur”, un discurso anti-imperialista que interpela al modelo yanqui con temas de actualidad como deuda externa, colonización, guerras y finanzas. La densidad del texto nombra a personalidades como Bolívar, el Che, Marcos y Fidel y la culmina con una imagen de la bandera argentina.
Con la furia del despechado enganchó “Pingüinos en la cama” y “Te conozco”, y luego se plantó solo con guitarra para ofrecer “Tarde”. Con “Fuiste tú”, a dúo, anunció el final. Volvió rápidamente, la lluvia aceleraba el cierre.
“Canciones que dejé impresas en vinilo” fue la intro al set final que incluyó “Me enseñaste” y “Tu reputación”. En ese momento, la lluvia era torrencial, aunque nadie se movió de su sitio porque aún faltaba “Mujeres”, la última de una serie de éxitos imborrables de su historia.
Empapada de agua y canciones, la multitud se fue retirando del estadio tranquila, sin exigir más que lo dado, que fue mucho más de lo que el clima hubiera permitido en un show de cualquier otro artista.





























