Ovación
Domingo 27 de Noviembre de 2016

Entre rayos y centellas, La Fiera volvió a ser el héroe de otra victoria agónica de Newell's

Maxi Rodríguez celebró su partido 200 en el club poniendo el 2-1 con el que Newell's venció sobre la hora a Colón para quedar a dos puntos de Estudiantes.

Maximiliano Rodríguez sigue alimentando su leyenda como ídolo leproso. Ayer, cuando el agua estaba tapando a Newell's y en el final Colón apretaba cada vez más las tuercas para quedarse con la victoria, volvió a iluminarse el capitán. La Fiera, en la agonía del partido, corrió al área con la astucia de un león en busca de su presa y le puso el moño al notable contraataque que armaron Víctor Figueroa y Eugenio Isnaldo. Maxi fue un relámpago en la tarde tormentosa de Santa Fe y se arrojó con jerarquía a barrer la pelota dentro del área, sobre el segundo palo, para superar el achique desesperado de Jorge Broun y clavar el 2 a 1 en el Cementerio de los Elefantes. Newell's esta vez aguantó, sufrió y mordió más de lo que jugó, pero igual logró una victoria de oro para arrimarse a la punta. La Lepra sueña de la mano de un Maxi cada vez más feroz.

   El de ayer no era un partido más para el emblema rojinegro. Porque cumplió doscientos encuentros defendiendo los colores que lleva en la piel. Por eso utilizó, en el primer tiempo, una camiseta con el número 200 y con el nombre impreso de sus hijas: Alma y Aitana. Y la celebración no pudo ser mejor. Porque anotó el gol agónico que catapultó a Newell's a sólo dos unidades del líder Estudiantes, que ayer perdió. Ahora pelear arriba dejó de ser una mera sensación para convertirse en una grata realidad. La nota desafortunada estuvo en la agresión en la manga del técnico local Paolo Montero a Diego Osella (ver aparte).

   Como en el último clásico ante Central en Arroyito, Maxi volvió a ser el héroe de la película y el elegido para desatar otro festejo inconmensurable. Ayer Newell's sacó adelante un partido chivísimo y la punta del torneo le queda cada vez más cerca.

   Los de Diego Osella resistieron a pie firme, es cierto que despejando a veces a los ponchazos, pero sin claudicar nunca y con el corazón en la mano hasta las últimas consecuencias. Ahí estuvo la clave de este triunfazo en suelo sabalero. En la garra y la resistencia para bancar la supremacía del rival en el segundo tiempo. Porque la etapa inicial había sido pareja con la apertura de carambola de Sebastián Prediger y el empate de penal de Blanco.

   Pero Newell's tiene un plus con Maxi. Un jugador que volvió para ser campeón en el Parque, lo logró en 2013, después algunos lo cuestionaron, pero jamás se rindió. Ahora se reinventó y va por más. No se conforma con la extraordinaria foja de servicios que tiene, tanto a nivel nacional como internacional, y por eso es el líder de esta nueva cruzada hacia más páginas gloriosas.

   Ayer la Fiera anotó su gol número 70 y ocupa el octavo puesto entre los goleadores históricos del club. Una tarde redonda para Newell's y otro gol inolvidable del capitán que sirve para apuntar este campañón del equipo de Diego Osella.

   Bajo la lluvia, entre rayos y centellas, Maxi apareció de nuevo en toda su dimensión. Fue el comandante que condujo a la victoria. Por eso le dicen la Fiera.


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