Tras los momentos de zozobra y desesperación que vivieron los chabasenses ante la embestida de una nueva inundación ayer el agua comenzaba a bajar lentamente aunque la situación continuaba siendo crítica en varios sectores del casco urbano que se vio afectado casi en su totalidad. El esfuerzo y la solidaridad quedaron nuevamente visibilizados para hacer frente al desastre hídrico en esta localidad del departamento Caseros que en poco más de 20 días tuvo que soportar cuatro situaciones de emergencia hídrica de las cuales la última fue "la peor de todas", además de una feroz pedrada que hizo estragos en la zona de campo.
En medio de un clima social que conjugaba angustia con impotencia y desolación eran incesantes las tareas llevadas adelantes para encarar la contingencia con la participación de personal comunal, bomberos voluntarios, efectivos policiales y vecinos. Y si bien la jornada de ayer resulto más tranquilizadora no fue menos agitada que la del lluvioso domingo que dejó bajo agua un 85 por ciento del pueblo tras caer más de 120 milímetros a las que sumaron los excedentes hídricos provenientes de los campos.
El fenómeno fue tan invasivo que transformó en poco tiempo gran parte de la localidad en un caudaloso río que ayer lucía aún más real al ser circundado por kayaks utilizadas por voluntarios para asistir a damnificados, lo que sintetiza con elocuencia y crudeza la magnitud del problema. Al cierre de esta edición el panorama tendía a mejorar aunque todavía permanecía un importante volumen de agua pese a la ayuda de tres bombas extractores. Es que si bien la abundante masa hídrica descendía seguía ingresando al poblado, en menor medida, agua de la zona rural, lo cual si bien estaba controlado no dejaba de ser preocupante. Lo positivo es que no se esperan precipitaciones para los próximos días, según el pronóstico del servicio meteorológico.
El temporal afectó a unas 80 familias pero el número de damnificados podría haber sido aún mayor si no fuese por las bolsas de arena que se distribuyeron para prevenir el desastre. Excepto la zona céntrica el resto del casco urbano lucía ayer anegado y con varias viviendas afectadas. "Nunca antes paso algo igual y es la primera vez que entra agua a mi casa", contó Carlos Aguilera, quien vive en el Barrio Maiztegui, para sintetizar la gravedad.
Los vecinos esperan que el tiempo mejore no solo para recuperarse del impacto y reacondicionar sus hogares, sino para que la provincia pueda retomar los trabajos que está haciendo sobre el canal Pata de Palo y avanzar en una serie de obras que el ministro de Infraestructura, José Garibay, anunció la semana pasada en Sanford tras la inundación anterior.
En Firmat, donde cayeron cerca de 180 milímetros, la situación afectó a los barrios Fredrikson y la Hermanos donde ingreso agua en varias viviendas. En tanto en Villada, que también soportó precipitaciones que rondaron los 200 milímetros afectando parte del casco urbano y algunas viviendas, la situación estaba "contralada", según indicó su jefe comunal, Ramiro Hernández. En Sanford cuya localidad aún recuerda la voraz inundación de agosto de 2015 no se registraron inconvenientes, excepto anegamientos menores.
Tensión
Ayer a la tarde se vivieron momentos de tensión luego de que vecinos de Chabas intentaron forzar una compuerta ubicada en cercanías de las rutas 178 y 33 para facilitar el drenaje de las aguas, lo que genero malestar entre pobladores de la vecina localidad de Sanford por temor a verse perjudicados. Ello derivo en un corte de ruta y finalmente el incidente fue superado tras una reunión donde los jefes comunales de Sanford, Julian Gironelli, y de Chabas, Lucas Lesgart, acordaron junto a representantes de Hidráulica, realizar trabajos de limpieza conjuntos en un canal interjurisdiccional.