Manolito y su Trabuco llega a Rosario para ofrecer su show de timba cubana. La cita con el vertiginoso ritmo caribeño es para esta noche, a las 22, en Willie Dixon, Suipacha y Güemes.

Manolito y su Trabuco llega a Rosario para ofrecer su show de timba cubana. La cita con el vertiginoso ritmo caribeño es para esta noche, a las 22, en Willie Dixon, Suipacha y Güemes.
Mama Salsa, el faro de los bailarines y amantes de la música de salsa en Rosario, apostó en grande para que Manuel Perfecto Simonet Pérez, "Manolito", muestre su repertorio acompañado por una orquesta de 16 músicos, entre los que se destacan las voces de Ricardo Amarai, Lázaro Díaz Casanova y Norisley Valladares. El show es "una vacuna contra la depresión", según la opinión de algunos medios europeos que comentaron la última gira que el grupo cubano realizó por el Viejo Continente.
Quien fuera pianista y director musical de Las Maravillas de Florida, un conjunto que brilló a principio de los 90 en el Caribe, se lanzó en 1993 a una aventura artística creando una gran orquesta. El músico conduce un grupo que reúne violines, flautas, chelos, trombones, trompetas, congas, batería y piano, los que desatan un vendaval rítmico que convierte a los bailarines en imparables.
El secreto del músico quizá se esconda en su larga experiencia con el son cubano que fue aquilatando desde su adolescencia. Tras pasar por grandes orquestas, el arreglador decidió mostrar su perfil y formó el Trabuco, término que pasa a explicar: "Trabuco es una palabra que se utiliza mucho en Cuba por el arma fuego que se popularizó en la época en la que asolaban los piratas. Como es un arma potente quedó en el lenguaje popular como sinónimo de fuerza; entonces cuando se habla de algo fuerte se dice que se ha formado un trabuco. Como yo hice una fusión de violines, trompetas y trombones la gente me decía: ¡Es un trabuco!".
Con un éxito que lo equipara al de grupos cubanos que ya visitaron Rosario en varias oportunidades, como los Van Van, Manolito y su Trabuco desata su vértigo a través de distintos estilos musicales como el cha-cha-chá, el danzón, la timba y la cumbia, entre otros.
Los álbumes del artista dejan al descubierto, en cierto modo, el filón encontrado por Manolito para renovar un modo expresivo. Sin dejar de lado la fuerza que caracteriza a los grupos de moda, el pianista halló en las raíces del son cubano la médula de su particular estilo. "Mi estilo musical es el son tradicional cubano, la música tradicional cubana en general: el cha-cha-chá, la guaracha, el danzón, a los que sumo elementos contemporáneos", confiesa Manolito.
La efervescencia artística cubana no declina y la competencia estimula el surgimiento de las novedades. "Hay que ensayar mucho. En Cuba todos los días sale una orquesta; hay muchos músicos y muy buenos", aclara el pianista aunque, a la luz de la historia, resulta innecesario por la cantidad y calidad de grandes nombres que dio la isla a la música, y porque los géneros tradicionales ya son patrimonio de buena parte de Latinoamérica y del mundo. "Lo que nos da vigencia es mantener la música bailable cubana, que es lo que más desea el público cubano", sentencia. "Los bailadores están, para mí, en primer plano. La razón de existir de la música bailable es el bailador. Es como la idea que no se sabe si primero empezó el baile o la música. Pienso que han venido marchando muy parejo el baile con la música y, en este caso, yo soy orquestador. Las orquestaciones las hago siempre pensando en los pies del bailador", revela.
Aunque en la Argentina "timba" suene a garito y a juego clandestino, el término tiene otro significado las latitudes caribeñas. "Timba fue algo que se creó hace mucho tiempo. Fue cuando se empezó a fusionar el jazz con el son, entonces se hacía un son un poco más rápido, para que los músicos virtuosos se lucieran dentro de un género que no fuera el jazz ni el latin jazz, sino que fuera el son para bailar", ilustra el artista que hoy debutará en Rosario.
Por Mariano D'Arrigo
Por Florencia O’Keeffe
