Después de la polémica tapa de Paparazzi Carolina Baldini (32 años) cuenta su verdad por los
medios. Esta semana, la mujer del actual técnico de River, Diego Pablo Simeone, rompió el silencio
en las publicaciones Caras y Gente. La modelo salió a aclarar su amistad con Fabián, el bañero con
quien fue fotografiada en Playa del Carmen, México.
La semana pasada, la revista Paparazzi publicó en su portada un material fotográfico en donde se
ve a Carolina Baldini en Playa del Carmen en compañía de Fabián, el guardavidas apodado He Man, por
sus atributos físicos. Esa tapa abrió la polémica sobre cuál es la amistad que une al bañero con la
esposa de Diego Simeone. Horas más tarde, la modelo se presentó en el living de Susana Giménez e
intentó despejar los rumores sobre su supuesto romance con el corpulento bañero.
Carolina Baldini se animó este año a participar de “Bailando por un sueño” dejando
al público infartado por sus curvas y sus grandes ojos castaños. Unos meses antes había sorprendido
a todos mostrándose en un balneario de San Bernardo con un musculoso bañero llamado Fabián. El
matrimonio de Baldini y Cholo vivió una crisis. Ellos trataron por todos los medios que el problema
no afectara a sus tres hijos. La esposa del técnico de River y ex de Estudiantes de La Plata
prefirió el silencio, pero no se privó de nada. “Hoy, después de haber acompañado a mi marido
en su crecimiento profesional y de haber educado a mis hijos siento que es tiempo de volver a hacer
lo que alguna vez debí dejar, pero que siempre me gustó: el modelaje”, dijo hace unos meses,
mientras empezó a hacerse conocida en los medios gráfico y televisivo.
Con la fama llegaron los paparazzi y los encuentros furtivos con el bañero Fabián. Mientras, su
marido soportó estoicamente las cargadas que provenían de la tribuna. La separación fue inevitable,
pero no definitiva. El se mudó a un departamento en Puerto Madero, y ella se quedó junto a sus tres
hijos y un séquito de mucamas en su espectacular casona del barrio Nordelta. “Estamos viendo
qué pasa —decían ambos cuando se los consultaba por la separación—. Nos queremos mucho.
Sobra amor, pero estamos en crisis y queremos lo mejor para los dos.”
A partir de ese momento se mostraron casi reconciliados. El la acompañaba al programa ShowMatch
y la alentaba desde la tribuna junto a sus tres hijos. Ella participó de los festejos cuando River
ganó el torneo Clausura contra Olimpo. Ambos se negaban a confirmar la separación, aunque no la
negaban.
Hace unos días ella se fue de vacaciones a Rivera Maya, México, y un turista la fotografió en
las arenas blancas de Playa del Carmen con el polémico Fabián. Ni bien se percató de que la estaban
fotografiando Carolina llamó desde su celular a su marido que se encontraba en Buenos Aires, pero
él no pudo ocultar su enojo: “Obviamente se molestó —cuenta Carolina—. Fui
demasiado ingenua. Con Diego estamos tratando de sacar la pareja adelante. ‘la estamos
remando’, queremos recuperar cosas que se han perdido, y estamos separados pero a veces se
queda a dormir en casa. Sé que para él no fue agradable ver las fotos que salieron publicadas...
Fabián y yo somos muy buenos amigos. Creo en la amistad entre el hombre y la mujer. Además, fue un
encuentro casual. Yo estaba en la Rivera Maya y él haciendo plata en Playa del Carmen, porque es
guardavida. Y como estábamos a 45 kilómetros de distancia, vino varias veces a visitarme. Obvio que
no pasó nada, yo estaba con mis hijos. Me cae mal pero ya me acostumbré a que me inventen romances.
Diego y yo la seguimos peleando. No tengo nada con otro hombre. Fabián, como cualquier bañero en la
temporada de invierno, viaja hacia lugares donde hace calor para trabajar. Algunos se van a España
otros al Caribe, como en su caso. Me vino a visitar y tomamos sol en la playa. Yo había viajado con
mis tres hijos, una niñera y unos amigos. ¡A vos te parece que si me hubiera querido ocultar me
hubiera mostrado en pleno día, bajo el sol, en medio de argentinos, que en su mayoría lo eran. Pero
esta ‘buena’ persona, un padre de familia, no tuvo mejor idea que sacarme una foto y
venderla a una revista. Imaginate, ¡una rata!, porque estaba alojado en el mismo hotel que yo, que
cuesta mucho dinero por día y fue capaz de vender unas fotos por 3.500 pesos. No le alcanzaba ni
para las excursiones. Pero allá él. Esa plata le va a servir para remedios, porque eso no se hace.
Es una maldad”.
—¿Cómo fue el momento en que le contó a su marido?
—Imaginate. Yo lo quiero mucho y sabía el dolor que le causaba, pero no lo hice a
propósito. No tengo nada que aclarar. El estaba enojado. No entendía que yo no hubiera sido
consciente de que la gente me conoce y tengo que cuidarme. Es más, es la última vez que aclaro las
cosas. Lo que más me duele es la hinchada machista que le grita cosas a un tipazo como él.
—Qué hubiera hecho si la situación hubiera sido a la inversa y lo fotografiaban a
Cholo con una mujer en una revista?
—Creo en él. Sé que me es fiel, y yo aún lo soy. A pesar de lo que nos está pasando. Que
no es poco.