Turismo

Península de Váldez: las reinas del mar

Un espectáculo único y maravilloso es, sin dudas, el avistaje de la ballena franca austral, en la zona de Puerto Pirámide, Península de Valdés. Los mamíferos, que se acercan a las costas para aparearse y tener sus crías, entre mayo y diciembre, parecen que supieran que miles de turistas se acercarán en las embarcaciones para contemplarlos.

Domingo 15 de Junio de 2008

Un espectáculo único y maravilloso es, sin dudas, el avistaje de la ballena franca austral, en la zona de Puerto Pirámide, Península de Valdés. Los mamíferos, que se acercan a las costas para aparearse y tener sus crías, entre mayo y diciembre, parecen que supieran que miles de turistas se acercarán en las embarcaciones para contemplarlos. Y les brindan un show. Levantan sus grandes y majestuosas colas a modo de bienvenida. En ese instante, todos enmudecen, y una sinfonía de ¡clicks!, registran ese momento inolvidable.

  La atracción principal de la Península de Valdés, más precisamente en Puerto Pirámide, es, sin duda, el avistaje de la ballena franca austral. Entre mayo y diciembre, más de 1.100 cetáceos hacen del golfo San José y el golfo Nuevo su hogar. Llegan a las costas de la provincia de Chubut para aparearse y dar a luz a las crías.

  En los meses de julio y agosto, se da la mayor afluencia de estos mamíferos, llegando a concentrarse, en un día pico, hasta 600 ejemplares. Cada año, crece el número de ballenas en esta zona de la Patagonia atlántica a una tasa del 6,8 por ciento.

  En la medida en que no es una especie en extinción, se permite la actividad turística. De hecho, es el único lugar en el mundo donde se realizan avistajes de ballenas de manera profesional. Hay sólo seis empresas turísticas habilitadas para tal fin. Los acercamientos de embarcaciones privadas están prohibidos por reglamentaciones que velan por la protección de los cetáceos, declarados Monumento Natural en 1984.

  El avistaje se realiza embarcando desde Puerto Pirámides, una localidad a 80 kilómetros de Puerto Madryn, el principal centro turístico de la región. La embarcación navega a lo largo de la costa y luego se interna mar adentro. En determinado momento, el barco se estaciona, aguardando por la aparición de los mamíferos. Los primeros signos que alertan sobre la presencia del fenómeno son los sonidos guturales y cavernosos cada vez más acentuados, más penetrantes. No hay que tener miedo ya que la ballena franca austral es un animal sumamente pacífico y amigable.

Encuentros cercanos

Los cetáceos ya han advertido la presencia de los visitantes. Lejos de considerarlos intrusos, se sienten halagados, el contacto es como un reconocimiento a la soberanía que las ballenas ejercen sobre esas aguas. Son las reinas del mar que dan la bienvenida a las visitas de honor. Entonces enseñan sus aletas al público y levantan su cola para sumergirse. De esta forma, las ballenas despliegan sus emblemas, exhiben orgullosas el esplendor de su reino.

  En este punto de la aventura, el goce ha colmado las expectativas de los turistas. Sin embargo, cuando la ballena pasa por debajo del barco, la excitación alcanza niveles exorbitantes.

Al cabo de un tiempo en que las ballenas ensayan sus piruetas, realizan saltos sorprendentes y despiden el clásico chorrito de agua por el orificio llamado espiráculo, los que están en las embarcaciones sienten que las ballenas esperan la llegada de los viajeros y preparan el show.

La duración total de la excursión es de aproximadamente una hora y quince minutos. Pero Península de Valdés también muestra otros encantos, la Isla de los Pájaros, las colonias de lobos marinos y de pingüinos magallanes:

Isla de los pájaros: Previo a arribar al lugar del avistaje, a tan solo 5 kilómetros de este lugar, descendiendo por camino de ripio se encuentra la Isla de los Pájaros, importante apostadero de avifauna marina, que cuenta además con un pequeño centro de interpretación y visores para observar en detalle la población de la isla.

Caleta Valdés: Se encuentra el apostadero de elefantes marinos (mirounga leonina). Puede observarse la fauna desde miradores ubicados en el acantilado.
Cuenta con un restaurante, venta de regionales, un puesto de guardafaunas y servicios sanitarios. Desde allí se puede llegar a un nuevo mirador ubicado sobre la boca de La Caleta. Y a dos kilómetros, hacia el norte, a una pequeña colonia de pingüinos de Magallanes.

Punta Norte: aquí hay un apostadero de lobos marinos (otaria flavescens) y elefantes marinos. Importante población de lobos en época estival. Posible avistaje de orcas (preferentemente con marea alta). Centro de Interpretación y un puesto de guardafaunas.

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