El rayo verde puede verse en ciertas condiciones en el momento en que el sol desaparece en el
horizonte del mar y según cuenta la leyenda, dos personas que lo vean a la vez quedan enamoradas.
Pero los rayos verdes y los arco iris no son los únicos fenómenos que provoca el sol al interactuar
con la atmósfera, mediante la refracción y difracción de la luz.
El tema es tratado desde hace siglos por científicos, escritores y poetas: el origen del rayo
verde, el arco iris y otras luces del sol. La novela de Julio Verne "El rayo verde" relataba la
difícil búsqueda de un fenómeno óptico, que puede verse en ciertas condiciones en el momento en que
el sol desaparece en el horizonte del mar. La leyenda dice que dos personas que lo vean a la vez
quedan automáticamente enamoradas la una de la otra. Es un momento mágico en que dos personas
descubren el amor a la misma vez. Tras una serie de peripecias, los protagonistas asistían a la
visión del mágico rayo verde cumpliéndose de este modo su anhelo.
Hoy la novedad es que además de rayo verde y arco iris, hay halos,
pilares, parhelios y arcos de Kern. Aunque a veces extraños y raros, el
cielo se puede poblar de luces de colores de aspectos muy diversos. Es el caso de los halos
causados por la presencia de cristales de agua. Recientemente se ha fotografiado por primera vez un
arco de Kern, un débil círculo alrededor del cénit. Este tipo de fenómenos también pudiera estar
presente, con una morfología distinta, en varios planetas del Sistema Solar.
Hace unos días se difundió una bellísima e impresionante imagen de un rayo verde, un fenómeno
atmosferico que tiene que ver con la difracción y refracción de la luz solar (o lunar). El arco
iris tiene un origen similar, aunque requiere la presencia de gotas de agua. También se ha
mencionado el efecto de los pilares. Pero no son éstos los únicos espectáculos que nos brinda el
sol. Aunque a veces extraños y raros, el cielo se puede poblar de luces de colores por efecto de
cristales de formas diversas.



























