Los actuales niveles de inflación y un atraso de diez meses por parte de la Municipalidad en acreditar el único ingreso fijo que percibe pusieron contra las cuerdas a la organización Mundo Aparte, que desde hace más de 20 años atiende y cobija a animales silvestres en peligro, desde aves hasta un tigre de Bengala. Es más, en los últimos dos años son sus voluntarios quienes en forma ininterrumpida vienen dando asilo a carpinchos, yacarés y aves que sobrevivieron a la bajante o al fuego en el humedal. Franco Peruggino, voluntario y tesorero, lo explicó con la claridad de una economía familiar: "No nos alcanza, no damos más".
El hombre, que vive junto a los animales en el predio de la zona noroeste, detalló que el municipio debe los aportes de los diez meses del 2022. "No nos pagaron un solo subsidio mensual a lo largo de todo el año, lo que suma un total de un millón de pesos", señaló y agregó que si poner carne sobre la mesa para una familia se hace difícil, mucho más cuesta arriba se hace en el predio.
"Yo tengo 13 carnívoros que alimentar y solo el tigre come 7 kilos de carne por día. No damos más", explicó a La Capital y recalcó que no son solo vecinos, sino también los propios agentes del Estado (policías, bomberos o personal de Defensa Civil) los que acercan animales a la ONG cada vez que son rescatados, para que se hagan cargo.
"La Dirección de Fauna de la provincia, el único organismo oficial, funciona en Santa Fe. Nadie lleva los animales hasta allá. Es más, en estos días trajeron un ciervo Axis rescatado al que hay que alimentar y dar tratamiento", indicó.
Una voluntad que no alcanza
El predio y la organización funcionan desde hace más de dos décadas y nació como un espacio para rescatar durante los años 90 a los animales que la ciudad había abandonado tras el cierre del viejo zoológico. La última monita que quedaba de esa camada falleció en 2020, pero desde su apertura el lugar no dejó de recibir a otras especies, ya sea por estar heridas, haber sido decomisadas o necesitar algún tipo de cuidado.
"Para los que están heridos somos un hospital. Les damos atención y tratamiento y apenas están en condiciones de volver a su hábitat natural, los ayudamos a volver a ese espacio y dejar atrás el cautiverio; pero para los que por alguna razón no pueden hacerlo, nos convertimos en un geriátrico y les garantizamos que puedan estar tranquilos", explicó Peruggino.
Es más, en los últimos dos años dejó en claro que el trabajo ininterrumpido fue sobre todo con los animales de la zona que por una razón u otra escaparon del humedal. Los atropellos en el Puente a Victoria, la bajante histórica y el fuego continuo en el Delta del Paraná hicieron que desde el 2020 no dejaran de llegar diferentes ejemplares a los que hubo que atender.
"Recibo aves, yacarés, carpinchos, coipos y especies de ese tipo", detalló Peruggino y explicó que "en la mayoría de los casos, una vez recuperados, se hace lo necesario para que vuelvan a un sector seguro de su hábitat. Es más, si tenemos que hacer cuatro horas en auto para largarlos más lejos y que estén mejor, lo hacemos".
El financiamiento de toda esa labor, además del alimento y de los medicamentos que requiere cada uno de los animales (la atención veterinaria casi todas las veces es voluntaria) se sostiene con las visitas guiadas que se organizan una vez al mes y que requieren cita previa en el sitio web de la organización, además de las donaciones de los socios de la ONG. Así, el único ingreso fijo con el que cuentan es un subsidio municipal de 100 mil pesos mensuales, que este año nunca recibieron.
"No solo no lo recibimos, sino que además cuando llegue, ya se lo devoró la inflación", dijo el voluntario y puso como ejemplo el control veterinario de rutina realizado el sábado pasado al tigre de Bengala, que costó nada menos que 100 mil pesos.
"Ese trabajo requirió la presencia de seis veterinarios, que ninguno cobró honorarios; sin embargo, solo la aplicación de anestesia para trabajar con ese animal, los análisis y los viáticos costaron 100 mil pesos, un mes de subsidio", detalló.
El pedido de ayuda
Si bien sobrevivieron a "épocas duras", ahora los integrantes de la organización no solo reclaman al municipio el pago de lo adeudado, sino que dan un paso más y apelan a la solidaridad de los rosarinos que saben, "siempre responden".
"Para nosotros es importante sumar una mayor cantidad de socios que nos garanticen un ingreso mensual, que puede ser mínimo, aunque sea de 100 pesos", señaló el tesorero y explicó que si bien las visitas son otro modo de ingreso, el mismo "es inestable, porque depende de la concurrencia y además, cuando el clima no acompaña, deben suspenderse".
Así, quienes quieran sumarse a esa modalidad de aporte pueden hacerlo a través del WhatsApp 341-2-576692, o bien por mensaje privado a través de las redes sociales de la organización, donde recibirán los formularios necesarios y harán el contacto con los voluntarios. "Todo, por poco que parezca, ayuda", afirmaron.