Tuvo viveros en distintos puntos clave de la ciudad, creó una escuela de jardinería en sus espacios, dio clases presenciales y workshops para aficionados, durante la pandemia también sumó virtuales para toda la región. Inventó la “gira suculenta”, un tour de capacitaciones por toda la provincia, escribió un libro y en la actualidad produce contenido para 164 mil activos seguidores en su cuenta de Instagram @roxytips.ok. Ella es Roxana Wolojviansky y no para de armar proyectos de negocios. Como si fuera poco, ahora abrió un café dentro de su vivero Isla Verde en pleno centro que explota todas las tardes de personas que buscan aislarse de la ciudad un momento y perderse en un espacio verde para tomar un café de especialidad con pastelería de la casa.
Roxana tiene 59 años y hace 30 que se inició en el paisajismo junto a su marido y gran socio de los negocios, Rómulo Zerbola. Maestra de formación, sentía que su profesión no era suficiente y se anotó junto a Rómulo en la Escuela de Diseño del Paisaje de Rosario. No llegaron a terminar la carrera y ya estaban trabajando como paisajistas en proyectos particulares y muy pronto abrieron su primer vivero en la zona del Abasto. Después de ese vino otro en Oroño y Arijón y por último llegaron los dos actuales espacios que tiene bajo el nombre Isla Verde en boulevard Seguí 2497 y Moreno 1027. En todos esos negocios, Roxy dio clases. Su vocación por la enseñanza nunca se apagó y encontró la manera de trasladarla a las plantas: "Llegué a tener 300 alumnos en mis escuelas de jardinería. Entendí que la gente necesita clases prácticas, así que le enseñaba a meter la mano en la tierra, ensuciarse y tener contacto con la vegetación", explica. Esa vocación también se trasladó a las redes sociales, donde poco a poco empezó a generar contenido en torno a los mismos temas que daba en sus workshops. Entre los alumnos de sus clases presenciales y virtuales, más los clientes de los viveros, la cuenta fue creciendo aún más. Ahora, con la ayuda de una community manager, Roxy produce contenido a diario que alcanza cada vez más públicos.
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Los clientes hacen un stop en este nuevo bar-vivero.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
Roxana conoce al detalle a su comunidad: sabe que tiene seguidores de México, Chile, Venezuela e Israel. Lo que no sabe es cómo llegaron a su cuenta, pero está segura de que están ahí porque es genuina: “Subiendo contenido descubrimos que la gente prefiere que uno sea realmente natural y cercano a su realidad. Por ejemplo, yo no hago videos largos ni complejos. No uso palabras difíciles o terminología científica. Soy Roxy hablándole a la mujer del otro lado que quiere sumarle vegetación a sus espacios como si fuese mi amiga o una vieja clienta del vivero. No busco disfrazarme de ‘la gran señora’, sino mostrarme como lo que verdaderamente soy: alguien que mueve macetas y se llena de tierra”.
Como es una estudiosa de su audiencia, también lo es respecto a los negocios. Roxy reconoce que junto a Rómulo nunca esperaron los negocios, sino que siempre fueron a buscarlos: “Entendemos que la publicidad es una inversión, nunca un gasto. En estos años hemos hecho anuncios en vía pública, laterales en los colectivos, pasacalles, lo que sea para potenciar nuestros viveros". Por eso cuando las redes empezaron a cobrar relevancia, Roxy creó una fan page en Facebook de Isla Verde y luego otra en Instagram. A medida que la comunidad crecía, buscó ayuda profesional para recibir asistencia y asesoría. En esas reuniones de marketing le recomendaron virar la cuenta de Instagram del vivero a un blog personal, ya que ella cobraba cada vez más protagonismo. Así nació @roxytips.ok.
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Roxy atenta a los detalles de cada planta que comercializa en el vivero.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
Un bar en el medio del cemento
Como hace análisis de sus acciones en la vida real y en la digital, la pareja siempre está pensando cuál debería ser el próximo paso. Durante el 2022 empezaron a imaginar un bar dentro de su vivero de calle Moreno al 1000. Querían aprovechar el gran espacio, la pared forrada en una enredadera y la pérgola gigante del lugar. Imaginaron una casa de té para crear un universo verde dentro de una zona de cemento, pero después de asesorarse comercialmente, entendieron que Rosario no estaba preparada para un lugar así y que el rosarino consumía más café. Isla Verde Café abrió a principios de junio con una propuesta de cafetería y pastelería de autor en un lugar rodeado de vegetación y naturaleza.
En la actualidad Roxy pasa sus días afinando su nuevo negocio. Dice orgullosa que la gente hace cola para merendar en su espacio y que busca que todos pasen un buen momento, asegurándose que haya buena calefacción y un lugar cómodo para los que vienen a trabajar con sus computadoras. Respecto a la propuesta gastronómica explica: “Buscamos ofrecer una experiencia distinta. Contamos con una chef que produce toda la pastelería y apuntamos a que tenga sabor a hogar. No queremos que solo sea comida linda, sino que realmente sea sabrosa".
El rubro gastronómico es nuevo para Roxy y no tiene vergüenza en reconocer que todos los días es un aprendizaje: "Estoy aprendiendo de esto y necesito hacerlo rápido para no cometer errores con los clientes. Me puede pasar que un café me salga frío y eso se debe corregir porque esa persona que lo recibió se va a llevar una mala impresión, no va a volver más y yo quiero que vengan y disfruten del lugar que pensé para ellos”.