En el clímax de la pulseada entre el peronismo y Juntos, Santa Fe logró sostener un esquema de tercios. Ahora que la grieta se atenúa por la irrupción de Javier Milei, la Bota muta hacia la bipolaridad. En el medio, pasaron cosas: el socialismo perdió Rosario y la provincia y murió Miguel Lisfschitz.
La calle se angosta para el peronismo. Todos hacen cuentas. En las últimas dos elecciones, la suma de Juntos por el Cambio y el Frente Progresista superó el 50 por ciento. La matemática no es lineal. Pero en el PJ, donde creen que parten de un piso de 25 puntos, observan el horizonte y avizoran una elección más que complicada.
Omar Perotti mandó a la ruta a Roberto Mirabella y Sonia Martorano. “Se llevan muy bien y tienen perfiles complementarios, pero todavía no hay definición”, aseguran en el entorno del gobernador.
La fecha de las elecciones -que no saldrá del último domingo de agosto o los dos primeros de septiembre- apunta a dos objetivos. Uno es acortar la transición. El otro, que las obras rellenen los baches que genera la inseguridad en la aprobación del gobierno.
De aquí hasta septiembre habrá un intenso rally de anuncios, apertura de licitaciones e inauguraciones.
Hasta ahora, la hoja de ruta se mantiene. Perotti irá por la presidencia de la Cámara de Diputados. En la oposición reconocen que el rafaelino alineó a todos los jefes territoriales y piensan en nombres pesados para esa categoría.
Uno de los problemas es que con la boleta única nadie tracciona. Con una dificultad adicional: a tres meses de la inscripción de candidaturas Mirabella no recorta la distancia que, según las encuestas, sacó Marcelo Lewandowski sobre el resto del pelotón de aspirantes kirchneristas.
Consciente de esa ventaja, el senador nacional se sigue mostrando autónomo respecto a la Casa Gris. Una movida que irrita al perottismo paladar negro, más cuando el gobernador lo mencionó con nombre y apellido entre los potenciales candidatos del peronismo. El entorno del ex comentarista del Fútbol para Todos hace circular la versión de que Lewandowski ve a Rosario como “ingobernable”. Especialmente si los gobiernos provincial y nacional pasan a manos de la oposición.
“No es muy de peronista andar especulando. Ganá y después vemos”, desliza un cacique peronista que se entusiasma con recuperar la ciudad después de cinco décadas.
El riesgo de elegir la opción conservadora y quedarse cuatro años más en el Senado es que la alianza entre el peronismo y Ciudad Futura gane Rosario y nazca en la cuna de la bandera el nuevo líder del justicialismo santafesino. Algunos colectivos pasan sólo una vez.
Las decisiones que tomen los dirigentes y el electorado a lo largo del año marcarán si el peronismo sale del 2023 con una jefatura, una suerte de conducción colegiada o acéfalo. La Paso servirá para ordenar y medir fuerzas. En algunos campamentos van más allá y hablan del cierre del ciclo histórico de una generación de dirigentes.
Está por verse si dirigentes como Agustín Rossi, María Eugenia Bielsa o el propio Perotti quedan relegados o directamente fuera de escena. También la capacidad de los que pretenden sucederlos.
Lo cierto es que la coyuntura obliga a jugar a una camada de dirigentes sub-45. Ese es el caso de Leandro Busatto, de La Corriente; Eduardo Toniolli, del Movimiento Evita, y Marcos Cleri, de La Cámpora, donde levanta el perfil Florencia Carignano, directora nacional de Migraciones y apadrinada por Wado de Pedro.
Con perfiles parecidos, los tres se disputan sobre todo el nicho kirchnerista. En el peor de los casos, el objetivo es sostener su espacio. En el mejor, instalar una referencia para la próxima etapa.
“La competencia fuerte es por la instalación del candidato. Una ley de la política es que lo conocido le gana a lo mejor. Si no superás el 70 por ciento de conocimiento no competís”, sentencia un consultor que presta servicios para la oposición.
https://twitter.com/leandrobusatto/status/1621884763597426689
Hipótesis
El juego local se da en simultáneo con los movimientos en el tablero nacional. Ayer, La Corriente abrió en Rosario un ciclo de formación con José Ignacio de Mendiguren, uno de los economistas más cercanos a Massa. Después de acompañar a Alberto Fernández, en el rossismo también ponen fichas al ministro, pero observan que “el potro de la economía todavía se mueve demasiado”.
En tanto, Perotti comparte escenario con Juan Schiaretti, que trata de materializar el sueño eterno de una alternativa de centro.
El gobernador santafesino coincide con su par cordobés en su mirada de un peronismo moderado, con vínculos aceitados con el mundo productivo -sobre todo el agropecuario- y federal. Pero de ahí a que se sume a su armado hay un largo trecho.
“Omar y Schiaretti se llevan muy bien y piensan muy parecido. Pero ese armado está verde y para que madure necesita un escenario de mucha fragmentación”, analizan en el entorno del gobernador.
Schiaretti necesita que a Massa le explote la macro -ya sea por una corrida inflacionaria, cambiaria, o ambas-, el Frente de Todos vuele por los aires y él pueda salir a levantar heridos entre los escombros. Demasiados supuestos para montar un dispositivo que después debe ser testeado en las urnas.
https://twitter.com/JSchiaretti/status/1620102124154810368
Cerca del rafaelino creen que las fotos con el cordobés son sobre todo mensajes hacia el espectro peronista. Una advertencia a la casa matriz y las sucursales locales del Frente de Todos de que puede abrir su propia franquicia.
Sería una jugada riesgosa: el gobernador no logró sobre el peronismo de su distrito la hegemonía que sí construyeron durante dos décadas José Manuel de la Sota y Schiaretti.
Del otro lado de la grieta creen que las fotos del socialismo con Schiaretti también son para consumo personal.
“Están haciendo lo que nosotros hicimos durante mucho tiempo: actuar hacia afuera pensando en la interna”, indica un pope radical.
Después de la foto entre Clara García y Carolina Losada en la Usina Social que generó rebote en las redes sociales, en el PS aseguran que se trata de un “eje de gobernanza” interno del frente y no un acuerdo electoral. Imaginan un escenario de tres, con Maximiliano Pullaro, Losada -o Dionisio Scarpin o Pablo Javkin en su lugar- y García. “Es un escenario abierto, el que saque 15 puntos tiene grandes chances de meterse en la final”, razonan.