Escrita con la finalidad de superar la represión y el encarcelamiento, la
particular obra de la escritora rosarina Alicia Kozameh ha sido objeto el pasado 27 de mayo de una
serie de conferencias en la Universidad Autónoma de Madrid que han contado con la presencia de la
autora. Este tipo de reconocimiento por parte de la institución académica tiene lugar raramente en
la vida de un escritor pero, siendo raro, no es extraño, ya que la obra de Kozameh viene gozando
desde hace tiempo de una atención muy especial por parte de la universidad europea, interesada por
la forma en que al compromiso ético o político se suma en ella un afán experimentador.
Las conferencias dedicadas a la obra de Kozameh han tenido lugar en el marco del
II Congreso Internacional "Escritoras y compromiso. Literatura española e hispanoamericana de los
siglos XX y XXI", celebrado en Madrid entre el 27 y el 30 de mayo pasados y organizado por la
Universidad Autónoma de Madrid y el campus que la St. Louis University tiene en la capital
española.
La vida. Alicia Kozameh (Rosario, 1953) abandonó la casa de sus padres a los
diecisiete años, estudió filosofía y letras y militó en el Partido Revolucionario de los
Trabajadores hasta que el 24 de setiembre de 1975 fue detenida y llevada al "sótano" de la Alcaidía
de la Jefatura de Policía de Rosario. Allí permaneció durante meses y luego fue trasladada a la
cárcel de Villa Devoto donde compartió pabellón con otras presas políticas hasta ser amnistiada, el
24 de diciembre de 1978. Kozameh permaneció primero en "libertad vigilada", luego se le permitió
salir del país y en 1980 se exilió en California y México. Tras el final de la dictadura, Kozameh
regresó a Argentina junto con su hija Sara, de pocos meses.
La publicación de su primera novela, Pasos bajo el agua (1987), en la que
reelabora desde el punto de vista literario su experiencia como presa política, llevó a que fuera
secuestrada brevemente y amenazada de muerte, por lo que en 1988 regresó definitivamente a Los
Angeles, donde aún vive. La autora ha publicado las novelas 259 saltos, uno inmortal (2001), Patas
de avestruz (2003), Basse danse (2007) y Fragmento de Cantata (2007) y los relatos de Ofrenda de
propia piel (2004), ha compilado también antologías de literatura de mujeres y de inmigrantes y es
coautora de Nosotras, presas políticas el volumen colectivo de relatos y testimonios de ciento doce
mujeres que fueron prisioneras políticas entre 1974 y 1983.
Su obra se caracteriza por un lenguaje monológico con una fuerte presencia del
cuerpo y sus funciones y una estructura fragmentaria y experimental en la que a menudo se
superponen espacios y tiempos. La represión de las instituciones, no sólo pero particularmente las
estatales, el exilio y la autobiografía son sus grandes temas, y los temas que fueron discutidos
por las tres críticas que se refirieron a su obra en el marco del congreso sobre escritoras y
compromiso organizado por la Universidad Autónoma de Madrid.
La literatura. María del Socorro Gutiérrez, de la Freie Universität de Berlín
(Alemania), leyó una emotiva "carta de amor" —como la llamó— a autora y obra en la que
abordó la cuestión de la memoria en la novela Pasos bajo el agua.
Por su parte, la profesora Erna Pfeiffer, de la Universidad Karl Franzen de Graz
(Austria), se refirió a "La condición del exilio en la obra de Alicia Kozameh" recurriendo a una
reflexión que partió de la lexicografía y la etimología de la palabra "exilio" para pensar el
exilio como "un salto hacia atrás" en el que interviene la memoria, definió la literatura de
Kozameh como una obra que tiene "raíces en el aire" y destacó la particularidad de que ésta ha
tenido una recepción anticipada y más amplia en el ámbito germanoparlante que en el propio país de
origen de su autora.
El mérito de esto es de la propia Pfeiffer quien, luego de leer un capítulo de
la novela Patas de avestruz en la revista Fin de Siglo se decidió a traducirla; el resultado fue
Straussenbeine (Viena, 1997), caso curioso en que la traducción de una obra precede —en seis
años en este caso— a su publicación en su propio idioma. Pfeiffer —quien también ha
traducido a autores como Carmen Boullosa, Luisa Valenzuela y Miguel de Unamuno— vertió
también al alemán Pasos bajo el agua, con el título de Schritte unter Wasser (Viena, 1999), y ha
escrito en muchas ocasiones acerca de la obra de Kozameh, entre otras, en Exiliadas, emigrantes,
viajeras. Encuentros con diez escritoras latinoamericanas (1995).
Chiara Bolognese, de la Universidad de Poitiers (Francia), se refirió finalmente
a los cuadernos que Kozameh llevó en la cárcel de Villa Devoto en los últimos meses de su reclusión
y que consiguió sacar clandestinamente de la cárcel cuando fue liberada.
Los cuadernos han sido recientemente digitalizados por el Centre de Recherches
Latino-Américaines/Archivos de la Universidad de Poitiers y ofrecen la posibilidad única de acceder
no sólo a la vida cotidiana de las presas políticas sino también a los primeros intentos literarios
de su autora, ya que, según Bolognese, "en ellos se encuentra ya a la futura escritora".
La elección. "No es una escritura política sino de la solidaridad, que se expresa
en cartas a los familiares, poemas y reflexiones más o menos poéticas pero también sueños y
dibujos" sostuvo Bolognese, quien recordó la circulación de literatura entre las presas, quienes
escribían en papel de liar y luego se pasaban esos papeles sin ser vistas, escondiéndolos de manera
que, en palabras de Bolognese, "transformaban sus cuerpos en bibliotecas".
Unas horas antes, la propia Alicia Kozameh había hecho un recorrido por su
trayectoria vital y por su obra, cuya intención la presentadora de la Universidad Autónoma de
Madrid, Carmen Valcárcel, definió como "recuperar la memoria de la generación asesinada". Kozameh
recordó la escritura de poemas durante la infancia, el descubrimiento durante ella de las
desigualdades sociales y la voluntad de repararlas y, particularmente, el proyecto de escribir, que
no pudo llevar a cabo durante la militancia —"porque me decían, con razón, que los chicos que
se morían de hambre no podían esperar hasta que yo terminara mi poemita"— y tampoco durante
los primeros años en la cárcel —"por la tensión"— pero que inició finalmente con los
dos cuadernos de Villa Devoto. Para la autora, lo sucedido durante esos años "está ahí y se lo
vive, no queda al costado de la vida".
Enfrentada a la pregunta de "la literatura o la vida", que fue el gran problema
de los intelectuales de las décadas de 1960 y 1970, Kozameh se decidió, en difíciles
circunstancias, por las dos. Sus libros son el resultado de esa suma de experiencia y ficción,
memoria y compromiso, que consistió en, al elegir, optar por las dos cosas.