El nombre del prostíbulo más famoso de la ciudad —entre 1914 y 1933—
no era en realidad Madame Safo sino El Paraíso, según consigna la historiadora María Luisa Múgica
en Señales el domingo 13 del corriente. La afirmación es el resultado de una minuciosa búsqueda
realizada en dependencias municipales y tras la revisión —afirma— de unos 12 mil
expedientes en el Archivo de Investigaciones de la sección Moralidad Pública de la policía de
Rosario.
De ello se desprende que el permiso de edificación del prostíbulo data del 18 de
junio de 1914 y que su propietario era el francés Albert Maury, quien lo fue por lo menos hasta
1928. La profesora Múgica afirma que en más de una oportunidad se sindicó como propietarios a los
hermanos Pedro y Antonio Malatesta (confundiéndolo con Francisco). En realidad, Francisco
Malatesta, de nacionalidad francesa, era el gerente o encargado del Hotel París, sito en Santiago
1669, donde también vivía su hermano. El Hotel París pertenecía también a Albert Maury.
La primera mención de Francisco Malatesta como propietario del Madame Safo fue
hecha por el entonces ya ex comisario Sabatino Paletta en Prostitución y rufianismo, que escribimos
con Héctor Nicolás Zinni siendo ambos periodistas de la revista Boom: "Yo detuve al dueño del
Madame Safo, que se llamaba Francisco Malatesta, alias Buffalo Bill".
El testimonio de Paletta confirma que, como señala Múgica, Francisco Malatesta
desapareció de la ciudad, pero no mágicamente sino de la mano de la policía al producirse las
grandes razzias en Rosario con motivo del pedido de captura de rufianes y tratantes emitido por la
Policía Federal como consecuencia del escándalo provocado por las denuncias de Raquel Liberman, una
ex prostituta, contra la Zwi Migdal. Otro de los testimonios recogidos en el mismo libro, el de
Ricardo Sequalino, cuyo oficio lo llevó muchas veces al Madame Safo, insistía: "Me acuerdo que
instalé ahí una estufa subterránea. El dueño era Malatesta..."
Estos testimonios coinciden en asegurar que Francisco Malatesta (todo ello sin
perjuicio de la veracidad de los datos aportados por Múgica) tuvo junto a su mujer una vinculación
cierta también con el famoso prostíbulo de Pichincha 68 bis, lo que no suena extraño si se recuerda
que Albert Maury era dueño tanto del Madame Safo como del Hotel París y que ambos eran
connacionales.
Una nueva lectura de los 12 mil expedientes o algunos más permitirá a la
profesora Múgica hallar la documentación referida a la detención de Malatesta por la comisión
policial cuya integración detallara minuciosamente Paletta, y a su condición o no de propietario
por entonces (1933) del Madame Safo o El Paraíso.
Siguiendo con el hallazgo del verdadero e inicial nombre del prostíbulo, María
Luisa Múgica consigna: "Sin embargo, operaciones de memoria periodística de los años 70, sin duda
meritorias, renominaron el lugar como Madame Safo o Sapho. Sin embargo, rara vez en la
documentación policial y de la época aparece así mencionado". La referencia alude a Prostitución y
rufianismo (1974), reconocido como la primera investigación sobre la "mala vida" en Rosario, en
especial sobre el barrio Pichincha e incluido en bibliografías de historiadoras prestigiosas como
Yvette Trochon, Donna Guy o la propia profesora Múgica.
Para aquel entonces (la búsqueda de datos y testimonios se realizó entre 1969 y
1972), los autores de Prostitución y rufianismo no dimos con documentos donde se mencionara a El
Paraíso pero sí en cambio con cantidad de noticias periodísticas en los diarios rosarinos de 1900 a
1935 y con testimonios literarios y personales que mencionaban en forma unánime al prostíbulo de
Pichincha 68 bis como Madame Safo o Safó. Entre esos testimonios se contaron los de ex funcionarios
policiales de aquel período, que lo mencionaban del mismo modo. Como lo hicieron por lo demás todos
los entrevistados que habían conocido o concurrido a lo que algún exagerado llamó "templo del
placer".
En rigor de verdad, no renominamos al lugar como afirma la profesora Múgica: lo
mencionamos sin arbitrariedad como lo nombraban en los diarios, como lo hicieron escritores como
Roger Plá o Raúl Gardelli y como lo recordaban los contemporáneos de su apogeo. La búsqueda, la
idoneidad y la paciencia de María Luisa Múgica ha desenterrado en buena hora la verdadera
nomenclatura del famoso prostíbulo, aunque será muy difícil que El Paraíso reemplace en el
imaginario colectivo el nombre con el que mencionaron varias generaciones, sobre todo masculinas,
para las que el Madame Safo debe haber sido sin duda un paraíso...
Osvaldo Aguirre lo designa de ese modo en La Capital el 5 de junio de 2005 y la
propia Múgica hace lo propio en el mismo diario el 10 de julio del mismo año. Seguramente por
desconocer ambos (como nosotros en 1970) que en realidad estaban renominando ellos también a El
Paraíso.
Por último la calificación de "operaciones de memorias periodísticas de los años
70 "(suavizada no mucho al conceder: "sin duda meritorias") que Múgica aplica a Prostitución y
rufianismo es injusta respecto de un trabajo que realizamos con la mayor seriedad sobre un tema al
que ningún historiador había dedicado hasta entonces su interés. Tal vez "investigación
periodística" hubiera sido una definición más cercana a la verdad. La calificación aparece además
contaminada por ese tufillo despreciativo que los historiadores académicos destilan cuando se
refieren a trabajos que no provienen de ese círculo y la palabra operaciones (vinculada hoy tanto a
la política como al periodismo) es asociada por el público a oscuros manejos o a tergiversaciones
tendenciosas. De ambas cosas tanto el entrañable Héctor Nicolás Zinni como yo siempre estuvimos muy
lejos.
Todo ello más allá de que la expresión "operaciones de memorias periodísticas de
los años 70" aparezca a todas luces como un galimatías, aun para lectores avisados...
En una nota publicada el domingo pasado, María Luisa Múgica revisó la historia
del célebre burdel de Pichincha. Aquí se responden algunas
de sus afirmaciones
> rafael ielpi <</strong>
Interiores. Un detalle del actual Hotel Ideal, donde funcionó el burdel.