Salud

Quienes se someten a una "lipo" suelen minimizar los riesgos

Lo afirman médicos, anestesistas y psicólogos. Qué hay que tener en cuenta. La importancia de acudir a un cirujano plástico y de operarse en sitios habilitados.

Miércoles 06 de Agosto de 2008

Marilyn Carballeira es la concejala chaqueña de 42 años que quedó en estado de coma tras una lipoaspiración. Su historia conmueve a la sociedad argentina: ¿Pudo evitarse el trágico final? ¿Qué falló? ¿Por qué una mujer acepta entrar a un quirófano y correr riesgos para verse más linda? ¿Sabía Marilyn a qué se exponía? Las preguntas se multiplican. Casi todas tienen respuesta.

Se calcula que en la Argentina se realizan unas 10 mil lipoaspiraciones por año. Más de 3.000 se hacen en Rosario. Los médicos coinciden en que mayoritariamente se trata de mujeres de entre 30 y 40 años que están en pareja y tienen uno o más hijos.

"Después de mi segundo parto por cesárea ya tenía la decisión de ir a una cirugía correctiva de mi abdomen. No veía la hora de operarme. Jamás dudé. Mi marido y los demás miembros de mi familia me apoyaron. ¿Si tuve miedo? Para nada. Busqué un cirujano plástico reconocido y me puse en sus manos. El resultado es espectacular porque además de la panza me hice una lipo en las piernas", relata la fonoaudióloga rosarina Paula Patti, de 38 años.

La lipoaspiración o lipoescultura es una operación estética que tiene como fin modelar las zonas del cuerpo con exceso de grasa. Lo primero que advierten los especialistas es que no sirve para bajar de peso, incluso, el máximo de grasa que se puede extraer para evitar problemas es 4 litros y medio.

Como en toda práctica médica hay reglas que deben cumplirse para minimizar los riesgos. Los pacientes deben saber que es fundamental que el profesional a cargo de la intervención sea un cirujano plástico.

"Hay mucha improvisación y ciertos médicos que no cumplieron con la formación necesaria operan igual", advierte Víctor Vassaro, presidente de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica. Para corroborar la experiencia profesional del médico hay que ingresar en la página web o llamar por teléfono a la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica y chequear la lista de profesionales miembros de la institución madre o de la filial de cada ciudad. "Si no está registrado allí hay que consultar en el Colegio Médico, y si finalmente se comprueba que ese médico no tiene la especialidad de cirujano plástico, yo dudaría mucho en ponerme en sus manos", enfatiza Vassaro.

El otro punto a considerar es la institución donde se realizará la "lipo". La clínica o sanatorio tienen que estar habilitados por el Colegio Médico local y "contar con los elementos necesarios como monitoreo cardíaco y desfibrilador además de todas las normas de bioseguridad exigidas", apunta Guillermo Siemienczuk, vicepresidente de la Sociedad Rosarina de Cirugía Plástica.

Antes de la intervención, el médico debe pedir al paciente un control cardiológico que debe incluir un electrocardiograma con su informe correspondiente y análisis de sangre.

La anestesia debe estar a cargo de un anestesiólogo. También es crucial el control médico durante las horas y días posteriores a la operación, según mencionó Gustavo Sandiano, cirujano plástico, miembro de la entidad profesional, con 30 años de experiencia.

Otro aspecto central para evitar consecuencias indeseables son las charlas previas con el profesional. "Es el momento en que deben evaluarse riesgos y beneficios y donde tenemos la obligación de advertir sobre los resultados posibles. El cirujano plástico no saca lo que quiere sino lo que puede", agrega Sandiano.

Trámites indispensables. Antes de la operación la persona recibe un cuestionario que por lo general lleva a su casa para responder con tiempo. Siemienczuk destaca la importancia de incluir datos fehacientes en la "evaluación pre-quirúrgica". El trámite se completa con el "consentimiento informado", un documento que debe ser entregado con la suficiente anticipación y por medio del cual la persona admite conocer en detalle la práctica que le van a realizar.

Los médicos coinciden: "Es más riesgoso salir a la ruta que hacerse una lipo. El peligro es que hay gente que para pagar menos o por desconocimiento se opera en lugares no habilitados o con médicos que no son cirujanos plásticos". A la vez advierten que abundan las propagandas de "centros de estética" que ofrecen desde extensiones de cabello hasta lipoaspiraciones.

En un país donde los controles no funcionan bien, la responsabilidad recae con un peso demasiado grande en el paciente.

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