La decisión sin precedentes en la provincia que tomó un juez de San Lorenzo, quien permitió a un matrimonio descartar un embrión congelado porque no quería tener más hijos, puso en el tapete el "vacío legal" que hay en torno a la criopreservación, el cese de la voluntad procreacional y el destino de los embriones. En palabras de la abogada Nadia Paula Parolin, que patrocinó a los padres, la falta de regulación legal hace que, si no se va a la Justicia, los contratos de criopreservación puedan ser vitalicios.
Tal como lo publicó La Capital, el juez de Familia de San Lorenzo, Marcelo Escola, hizo lugar al pedido de un matrimonio y autorizó que una clínica privada de medicina reproductiva de Rosario ponga fin a la criopreservación de un embrión.
Es que la pareja, al tener un primer hijo por fertilización asistida y una segunda de manera natural, decidió que no quería seguir procreando. Pero al pedir a la clínica que cesara la criopreservación, le dijeron que solo podían implantarlo o donarlo, y que si querían desecharlo deberían solicitar autorización judicial.
No obstante, y así lo entendió el juez, esa autorización, o la obligación de pedirla, no surge del contrato que firmaron los padres y jamás les fue informada, todo lo que es "contrario a la buena fe que debe primar en el ejercicio de los derechos".
En diálogo con La Capital, Parolin ofreció algunos detalles sobre el caso, pero sobre todo acerca del tema de la criopreservación, el cese del procedimiento, los huecos legales y hasta los costos que deben afrontar las personas involucradas.
"Que yo tenga conocimiento, no hay antecedentes de fallos como éste", al menos en la provincia. En rigor, el 30 de septiembre de 2019, el juzgado de Familia 8 de La Plata autorizó a un matrimonio a cesar la criopreservación de embriones pertenecientes a ambos cónyuges que se encontraban en custodia de la clínica Procrearte, y que se procediera a su descarte. Ya había dos fallos preexistentes, uno en Mendoza otro en La plata. "Lo que tuvo de distinto este de 2019 es que insta al Poder Legislativo a legislar sobre el tema porque hay un vacío legal en relación a qué hacemos con los embriones que pertenecen a una familia si no quiere seguir teniendo hijos ni continuar manteniéndolos”, contó entonces la abogada de la familia solicitante, Griselda De Luca. Otras peticiones, realizadas en Buenos Aires, fueron rechazadas.
La preservación
Parolin explicó que cuando una persona se somete a un tratamiento de fertilización asistida, se produce una estimulación ovárica, que genera varios óvulos. "A los fines de asegurar el tratamiento se fertilizan los óvulos y se transfieren. Puede ser que la persona quiera un segundo hijo, o que el tratamiento no dé resultado y se sigan transfiriendo los embriones, que para eso quedan criopreservados", abundó respecto del procedimiento de guardarlos.
En cuanto al máximo de embriones (en el caso de la mujer de San Lorenzo se le implantaron dos), aseguró que son consensos médicos que se hacen a través de determinadas instituciones. La recomendación hoy es no implantar más de dos embriones para evitar embarazos múltiples, que son de riesgo.
En cuanto al máximo de tiempo de preservación de un embrión, la abogada aclaró que no hay un límite legal establecido. "Las prepagas no lo abonan por más de cinco años", advirtió. Y el costo de la criopreservación, si bien depende de las clínicas, "pueden oscilar entre los 50 mil y los 90 mil pesos por año". Aunque no hay datos en el país, se sabe que ha habido casos en que se conservó un embrión criopreservado hasta 25 años.
Ponerle fin
La cuestión es qué ocurre cuando una pareja decide, por el motivo que fuera, que no quiere tener más hijos, y que no quiere continuar abonando ese tratamiento. Fue el caso del matrimonio que fue a la Justicia, que ya había tenido un hijo por fertilización asistida, y luego otra hija de forma natural, sin necesidad de tratamiento. La clínica les impuso como opción la donación o la implantación; de lo contrario, tenían que acudir a la Justicia. Y esa fue la discusión.
Es que "si uno no va a la Justicia, el contrato se vuelve hasta vitalicio. Hasta diría que es caprichoso, abusivo, prima la mala fe", opinó la abogada.
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Nadia Parolin, la abogada que representó al matrimonio, habla del vacío legal y de un "círculo vicioso" en los contratos.
A su juicio, hay "un completo vacío legal en torno al tema. La cuestión del embrión es muy sensible. Con la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, este tema debería estar zanjado; sin embargo, mientras se permite descartar un embrión implantado hasta las doce semanas de gestación (aborto), se ponen trabas para descartar un embrión congelado. Es ilógico que no se pueda eliminarlo", insistió.
Estas cuestiones se ventilaron en el proceso. Incluso, el juez debió explayarse sobre la situación jurídica del embrión, ya que "la ley nada dice sobre su descarte". Así, aludió a una decisión de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, que dijo en un caso en Costa Rica que "los derechos reproductivos integran los derechos humanos, hay un derecho a procrear y un derecho a no procrear", y habló de "anidación", es decir, que si el embrión no se implanta en el cuerpo de la mujer, sus posibilidades de desarrollo son nulas, pues no recibe los nutrientes necesarios, ni está en un ambiente adecuado. "Concepción presupone existencia (del embrión) dentro del cuerpo de una mujer".
Para la abogada, el caso de San Lorenzo resultó en sí mismo un círculo vicioso. "Voy a la clínica, genero unos embriones, los criopreservan, me cobran todos los años por mantenerlos, y cuando digo que no quiero preservarlos más, me mandan a hacer un juicio", graficó. Desde ya, el juez Escola entendió que debió haber sido la propia clínica la que requiriera el pronunciamiento judicial y de esa manera determinar su accionar a futuro, "dando seguridad a los pacientes, que no solo deben transitar el camino tendiente a tener un hijo por medio de las técnicas de reproducción humana asistida, sino que, agotada su voluntad procreacional, también deben transitar el camino de la judicialización, del que no estaban debidamente informados".