Agustín Rossi y Victoria Villarruel actuaron como teloneros del debate presidencial que protagonizarán este domingo Sergio Massa y Javier Milei y que podría ser decisivo en el resultado del balotaje.

Por Mariano D'Arrigo
El debate entre Agustín Rossi y Victoria Villarruel expuso a cielo abierto las diferencias que atraviesan a la Argentina en cuestiones clave.
Agustín Rossi y Victoria Villarruel actuaron como teloneros del debate presidencial que protagonizarán este domingo Sergio Massa y Javier Milei y que podría ser decisivo en el resultado del balotaje.
Como una previa del cara a cara que mantendrán dentro de tres días los candidatos presidenciales de Unión por la Patria y La Libertad Avanza, los postulantes a vice parecieron anticipar en el estudio de TN las estrategias que se desplegarán en la Facultad de Derecho de la UBA.
Cómoda en el barro de la confrontación pese a su inexperiencia en este tipo de eventos, Villarruel alternó el ataque directo con el clinch, el abrazo al que apelan los boxeadores para que pase el tiempo.
A lo largo de la hora y media del debate, la diputada nacional de LLA buscó provocar a Rossi para sacarlo de eje. El enojo para conectar con la bronca del electorado que representa, o aspira representar, la hizo jugar al límite.
Por el contrario, el jefe de Gabinete de la Nación hizo a lo largo de la noche un gran esfuerzo para mantenerse calmo. Más suelto en el tiempo de debate libre, pese a contar con cientos de horas de debate parlamentario sobre sus espaldas en la exposición se lo vio algo nervioso y la postura tranquila por momentos transmitía cierto derrotismo.
En los cuatro ejes Rossi intentó mostrarse propositivo y Villarruel trató de diferenciar el relato oficial de la realidad.
Economía, seguridad, salud, educación y políticas sociales mostraron diferencias profundas de política pública pero esperables. Sin embargo, el eje derechos humanos expuso una división que a 40 años de la restauración democrática vuelve a abrirse y en la que es difícil conciliar posiciones.
Mientras que Rossi habló de terrorismo de Estado, acusó a Villarruel de romper el pacto democrático y replicar los argumentos de los comandantes en el juicio a las juntas, la candidata a vice de Milei sostuvo que los desaparecidos “no fueron 30 mil” y dijo que “viene a reconstruir la historia” supuestamente borrada por los distintos gobiernos post 1983.
En busca de los votos necesarios para llegar al número mágico del 50 por ciento el 19 de noviembre, ambos apuntaron al mismo público pero trataron de tocar fibras distintas.
Rossi apeló a la educación y la salud pública, la unidad nacional, la familia, la paz, las mujeres y buscó sumar apoyos en el electorado radical con su reivindicación de Raúl Alfonsín.
Villarruel, en tanto, usó poco la idea de casta (lo hizo de manera implícita cuando acusó a los funcionarios del gobierno de defender una salud y una educación públicas que no utilizan), recurrió a todos los tópicos del antikirchnerismo duro y en el final ensayó una consigna que intenta sintetizar la alianza pos generales entre LLA y el sector del PRO liderado por Mauricio Macri: “Somos la libertad que avanza y juntos vamos a cambiar Argentina para siempre”.
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Apagadas las cámaras, ya empezaron a circular los clips editados por cada uno de los laboratorios y la militancia silvestre con las frases más picantes y que calentarán todavía más la previa del debate del domingo entre Massa y Milei. La elección se juega tanto en las calles como en las redes.
Como nunca antes, el país llega a la instancia final en un clima de incertidumbre sobre el resultado pero con la seguridad de que estas elecciones marcarán un punto de inflexión en la historia argentina. En ese marco, la performance del peronista y el libertario pueden sumarle puntos clave para llevarse la elección. Al igual que en la noche del jueves, este domingo se expondrán a cielo abierto profundas diferencias que atraviesan a la sociedad argentina y que marcarán el gobierno de quien asuma el 10 de diciembre, sea quien sea.



Por Martín Stoianovich

