La Cámara Federal de Casación Penal revocó el sobreseimiento por prescripción de Emir y Alfredo Carim Yoma en una causa por presunto uso irregular de subsidios por más de siete millones de pesos que entregó el Estado nacional durante el gobierno de Carlos Menem a la curtiembre Yoma SA.
Así lo resolvió la Sala IV de la Cámara, al dejar sin efecto la resolución dictada por la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba, que había confirmado los sobreseimientos por prescripción dictados por el Juzgado Federal de La Rioja.
Los jueces Gustavo Hornos, Juan Carlos Gemignani y Mariano Borinsky revocaron la prescripción establecida en 2012 y tras un pedido que hizo la Afip, la cual es querellante, de reabrir la investigación.
Por ello, Emir Yoma, quien fuera funcionario de Menem, y Karim Yoma, su hermano y ex funcionario de la Cancillería; deben ser juzgados cuanto antes por el hecho.
En su resolución, los camaristas consideraron que la causa penal contra los ex cuñados del ex presidente no está prescripta y, en cambio, ordenaron al Juzgado Federal de la Rioja que profundice la investigación por el cobro de reintegros del IVA "por una suma superior a la que verdaderamente le correspondía", a raíz de operaciones de exportación que emprendió la curtiembre.
"La acción penal en estos obrados aún permanece activa. En efecto, no bien se armonice el hecho de que el episodio ventilado en estos obrados cesó de cometerse el día 23 de marzo de 2001, con las circunstancias de que el aquí acusado fue convocado a deponer en indagatoria el día 20 de febrero de 2008 por un delito que prevé una pena máxima de 9 años de prisión", indicó el juez Gemignani en su voto.
"Es palmario que la acción penal permanece viva", consideraron sus pares Hornos y Borinsky.
Emir Yoma asumió como asesor durante el primer gobierno de Menem, época en la que protagonizó distintos escándalos judiciales, aunque sólo fue preso por el tráfico de armas a Croacia y a Ecuador.
Si bien renunció al cargo en agosto de 1992, jaqueado por el primer escándalo que protagonizó, acusado de un pedido de coimas a una empresa frigorífica norteamericana —el bautizado "Swiftgate"—, siguió interviniendo en negocios vinculados al gobierno desde una oficina paralela en el centro porteño. La figura del ex cuñado de Menem también apareció vinculada a los negocios que poseía en la Argentina el traficante de armas Monzer Al Kassar.