Nora Morales, directamente Nora, o afectuosamente Norita. La referente de Madres de Plaza de Mayo falleció a los 94 años y puso de luto a la sociedad argentina. Su lucha por la memoria, la verdad y la justicia hizo que se convirtiera en emblema de la resistencia contra la dictadura militar.
Nora nació el 22 de mayo de 1930. Fue una psicóloga social, militante y defensora de los derechos humanos, cofundadora de Madres de Plaza de Mayo y posteriormente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Murió este jueves, sin saber jamás qué le pasó a su hijo, Carlos Gustavo Cortiñas, secuestrado el 15 de abril de 1977. Él era militante del Partido Justicialista y de Montoneros, fue secuestrado por la dictadura militar en Castelar, cuando trabajaba en el Ministerio de Economía de la Nación.
Un mes después de su desaparición, Norita ya estaba en la Plaza de Mayo, reclamando sobre el paradero de su hijo y exigiendo a las autoridades castigo para los culpables de los secuestros y torturas de la dictadura. Nunca dejó la lucha, ya sea para enfrentar a los responsables de los años más oscuros de la Argentina o para apoyar la causa del aborto legal o el movimiento Ni Una Menos.
“Su especial sensibilidad y su ideario indiscutido en defensa los que menos tienen hizo que se ganara el respeto y cariño incondicional de los pueblos”, remarcaron sus familiares.
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Luchadora por la Memoria, la Verdad y la Justicia, pero también por todas las causas que consideraba justas, Nora sumó a sus problemas de salud una operación por una hernia. “Había sido intervenida quirúrgicamente el pasado 17 de mayo en el Hospital de Morón por una hernia que se sumó a otras patologías que agravaron el cuadro”, indicó el texto oficial de la familia, en el que confirmó su fallecimiento.
"Profundamente preocupada en estos tiempos por la grave situación que atraviesa nuestro país y dispuesta siempre a estar presente allí donde hubiera una injusticia, Norita luchó hasta último momento por la construcción de una sociedad más justa", señala el comunicado, que concluye: "Nos queda el orgullo de haber compartido su vida, su impronta y su enseñanza que dejarán en su familia y en la sociedad una huella imborrable".