“Tengo la profunda convicción de que esta tercera vez no será la vencida, sino que será en la que venceremos”, le dijo ayer a La Capital, Felipe Michlig, al pie del escenario en el que minutos después se convertiría en el nuevo presidente del comité provincial de la Unión Cívica Radical (UCR), y una vez más prometió que el año que viene “un radical se calzará la banda de gobernador de la provincia”.
La última vez que asumió un mandatario de ese partido fue en 1963, Aldo Tessio. “El año que viene se cumplen 60 años. Les cuento a los amigos del diario La Capital que estando internado por Covid y, como todos saben que estuve grave, me juramenté que si sobrevivía asumiría el comité para celebrar la asunción de Tessio con un gobernador radical”.
El otrora alicaído espíritu competitivo de los radicales trocó en el acto de ayer en un entusiasmo comparable a aquél que les despertara la gesta electoral de Raúl Alfonsín en 1983.
“Era muy joven y cuando Alfonsín nos decía que sería el nuevo presidente radical nos entusiasmaba aunque parecía ello un sueño poco menos que improbable. Alfonsín ganó en 1983, y yo, con 22 años, dos años después asumí como presidente comunal de Ambrosetti. En todo esto pensé mientras estaba internado y aislado. En mis 18 años de presidente comunal siempre los gobernadores fueron peronistas y cuando asumí por primera vez, en el 2004, la presidencia del comité radical al año siguiente se eligió a otro gobernador peronista, cuando terminé, reelección de por medio, ya el gobernador lo habíamos puesto en una alianza en la que nuestro partido fue el motor territorial un gobernador socialista: Hermes Binner. ¡¿Cómo no voy a creer que el año que viene armaremos una alianza más grande y fuerte y la gente elegirá un gobernador radical?!
No sólo estuvo inflamado el senador provincial sino todos los dirigentes provinciales de su partido, no falto nadie y el que lo hizo fue con justificación y enviando adhesión y saludos como Mario Negri o el intendente rosarino, Pablo Javkin. “La unidad de los radicales fue también otro desafío y lo alcanzamos de un modo ejemplar”, señaló otorgando mérito en ello a la mesa del comité saliente, que presidió Carlos Fascendini.
Estuvieron los históricos “coordinadores” Enrique Coti Nosiglia; Marcelo Stubrin y Luis Changui Cáceres; los vicepresidentes de la UCR nacional, Gustavo Valdez (gobernador de Corrientes) y Martín Losteau, y el ex gobernador Antonio Bonfatti, quienes se llevaron los aplausos más sonoros.
Cerca de mil afiliados y simpatizantes del centenario partido colmaron un salón de la zona portuaria santafesina. Mario Barletta, José Corral, Julian Galdeano, Fabian Oliver, Maximiliano Pullaro, Fascendini, y muchos más fueron ovacionados cuando se los nombró.
Y asi como Michlig, los restantes oradores, Valdez, Losteau, entre otros no se apartaron una línea del libreto: “Un frente más grande”, “un frente de frentes”, “una coalición que no deje de que los piensan parecido en un país mejor quede afuera”, coincidieron.
El flamante jefe radical prefirió hablar de “un nuevo frente potente, que no sólo pueda ganar una elección, sino gobernar y esto es un punto de partida, una foto importante que estamos logrando todos los partidos de la oposición”.
La presencia de dirigentes de los partidos aliados como Bonfatti, Clara García, Pablo Farias, Emilio Jatón y Enrique Estévez, del PS; Gabriel Leal, del PDP; Cristian Cunha, Gabriel Chumpitaz, Germán Pugnaloni y Federico Angelini, del PRO; Lucila Lehmann, de la Coalición Cívica; Mariano Roca, de Creo; Marilina Grande y Gonzalo Toselli del Gen; de Encuentro Republicano Federal, Alejandra Vucasovich, Alejandro Roselló y Andrés Chiarelli, y de Uno, Walter Ghione, dieron encarnadura a esa “foto” de la que habló Michlig.
“Claro que esto es el punto de partida de una construcción de futuro, que será el triunfo del año que viene que, como acabo de confiarles, ayudó a vencer los pronósticos más negativos de mi convalecencia”, dice en clave épica el presidente de los radicales santafesinos.
Otro eje, aunque más moderado de lo esperable, que unificó los discurso fueron las críticas al gobierno de Omar Perotti, a quien le reprocharon los slogans vacíos que no se tornaron políticas de gestión que cambiaran la realidad provincial, pacificaran y ordenasen la provincia, como así no haber continuado los intentos por cobrar los fondos que por orden judicial el Ejecutivo nacional debe devolver al Estado santafesino.
“No puede haber mejor calidad de vida donde no hay mejor