La Justicia federal de La Plata comenzará esta semana a profundizar la denominada “pista
Atalaya” en el marco de la investigación por la desaparición del testigo Jorge Julio López,
con la declaración mañana de cuatro policías y un vecino de esa localidad bonaerense.
La pista está sostenida por el presunto rastro que dos perros hallaron
durante un operativo desarrollado el 23 de septiembre de 2006, es decir cinco días después de la
desaparición del testigo clave en el juicio al represor Miguel Etchecolatz, hoy encarcelado por
varias causas.
El martes, en el juzgado federal de La Plata, deberán declarar los
policías Adrián Badano y Eduardo Pérez, efectivos de la división canes, que hallaron el rastro en
una finca del camino Blanco. También los policías de apellidos Pajot y Ortiz, quienes recibieron la
orden de custodiar el lugar ese día, pertenecientes a la seccional tercera de policía de La Plata.
El quinto testigo es el ex delegado municipal de Atalaya, Rubén Darío
Durso, un vecino de 62 años en cuya casa la policía provincial secuestró una gorra gris con visera
con la inscripción “Pronto Shake” y un pantalón jogging gris Adidas, ambos manchados
con sangre.
Prendas marcadas. Esas prendas, que Durso dice que le pertenecen y que tenían esas
manchas hemáticas porque días antes había capeado unos novillos, fueron marcadas por los perros
dedicados a la búsqueda de rastros del testigo, pero el hijo de Jorge Julio López declaró en el
expediente que no las conocía como pertenecientes a su padre.
Los testigos fueron convocados luego de la reconstrucción de ese
rastrillaje, realizada el jueves pasado.
De acuerdo al expediente, la policía habría llegado a Atalaya por los
dichos de otro vecino, Rodolfo Buzeta (ya fallecido) quien señaló haber visto a un hombre mayor el
19 de septiembre por la mañana cerca del camino de los silos, una bifurcación de la ruta 11 para
ingresar a Atalaya o también a la localidad de Magdalena.
El señor de la foto. En otra declaración, Buzeta aseguró que ese hombre era
“el señor de la foto” que la policía le mostró, y que no era otra que la del testigo
que había desaparecido en esos días.
Pese a todo, la “pista Atalaya” no es la única que se ha
trabajado en el expediente y, desde la querella, se recordó que hay otros caminos que no se han
investigado y deberían hacerse.
“Conocimos esta línea cuando ya había pasado todo, en el momento
en que accedemos al expediente en enero de 2007. Vemos un procedimiento que no cierra de ninguna
manera, con contradicciones en los testimonios y en las actas, respecto de los horarios”,
dijo la abogada Guadalupe Godoy.
La abogada añadió que “Atalaya sirvió para desviar el reclamo de
los querellantes de que se investigue sobre los policías mencionados por López en su declaración y
miembros del servicio penitenciario interesados en que no se continúen los juicios”.
Desde que pasó al fuero federal, la causa López barajó diversas
hipótesis: desde la averiguación de paradero inicial, tanto los querellantes como la fiscalía que
interviene en el expediente solicitaron que se profundice la pesquisa sobre el entorno del represor
Miguel Etchecolatz.
También se barajó la pista surgida de un cable de un periodista de la
agencia de noticias internacional DPA, un rastreo de llamados al penal de Marcos Paz que derivó en
una denuncia de la fiscalía contra 13 penitenciarios.
Y además, la “pista Chicano” relacionada con un agente de
inteligencia que fue fotografiado en un acto de organismos de derechos humanos al que concurrió el
testigo desaparecido.
Hace un año, el fiscal Sergio Franco había solicitado la detención de 18
policías que López mencionó como represores en sus testimonios, pero ese pedido no fue contestado
por el juzgado, según confió una fuente judicial.
Detenidos por otras causas. Pocos de ellos ya están detenidos en otros
expedientes: Miguel Etchecolatz, ya condenado; Hugo Guallama, su chofer, y el médico policial Jorge
Alberto Bergés.
Las fuentes mencionaron que permanecen sin ser imputados los policías
Raúl Pedro Muñoz, Carlos Alberto Basualto, Oscar Emilio Bravo, Juan Ramón Rodas, Gregorio Urbano
Medina, Julio César Pasquale, Héctor Herrera, Julio César Garachico, Manuel Aguiar, Angel Trotta,
Carlos Manopla Gómez, José Alfredo Orellana y tres policías de apellido Urcola, Ponce y Rudi Calvo.



































