El presidente Néstor Kirchner dijo ayer que vive "como un ciudadano" su último día como jefe del Estado antes de traspasar el mando a su esposa y mandataria electa, Cristina Fernández.

El presidente Néstor Kirchner dijo ayer que vive "como un ciudadano" su último día como jefe del Estado antes de traspasar el mando a su esposa y mandataria electa, Cristina Fernández.
Kirchner aseguró que Cristina "ejercerá un liderazgo indiscutible" e incluso tiene "calidades políticas" superiores a las suyas. Además anunció que saldrá de la "escena política" y pidió que se olviden de él "por un tiempo largo" ya que se mantendrá en un "segundo plano" durante el gobierno de su esposa.
El presidente saliente sentenció que Cristina "va a ejercer un liderazgo indiscutible" y que "el tiempo histórico la ayuda porque lo peor de la crisis ya pasó", a la vez que anunció que, ella, "va a construir un liderazgo sobre calidades políticas que yo no tengo". Añadió que "esas calidades encajan con las nuevas demandas de la sociedad", que "serán más sofisticadas tal vez que los años anteriores" para lo cual "Cristina está muy bien preparada".
El hecho de que su esposa lo suceda en el cargo, sentenció Kirchner, "era la única jugada posible, la mejor dentro de la anormalidad política que todavía persiste en la Argentina". Confesó que "cuando lo planeamos con Cristina sabíamos que la maniobra nos podía costar algunos puntos en las elecciones, es posible que yo hubiera sacado más del 45 por ciento de los votos, pero hubiera sido felicidad para un día", mientras que "Cristina tiene por delante un espacio y expectativas diferentes", evaluó.
En el plano personal, el santacruceño pidió: "Olvídense de mí por un tiempo largo. Saldrá de la escena pública. Me dedicaré a pensar cómo armar la fuerza política que quiero. Y daré algunas conferencias en el exterior". Por otra parte, sentenció que "si hay alguien que entiende de poder en el peronismo, son los intendentes bonaerenses, y el poder será de Cristina".



Por Lucas Ameriso