La mesa nacional de Juntos por el Cambio (JxC) reafirmó este martes “la gravedad institucional e inadmisibilidad del intento de juicio político a la Corte Suprema”. Y adelantó que participará del debate, pero no dará quórum para avanzar con ese proceso de remoción en el Congreso, a la vez que no apoyará ningún proyecto que el Ejecutivo envíe al Parlamento “mientras siga ese atropello” contra el máximo tribunal.
La decisión fue adoptada en una reunión que se realizó por Zoom y de la que participaron, entre otros, los presidentes de los partidos que integran JxC: el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales (UCR), Patricia Bullrich (PRO), Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica, CC), y Miguel Angel Pichetto (Peronismo Republicano), además del ex mandatario Mauricio Macri y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.
En un comunicado que difundieron al término del encuentro, los dirigentes precisaron la posición que adoptarán frente al proceso: “Una vez que el oficialismo logre conformar el quórum en la comisión para poder darle tratamiento, el interbloque de JxC estará presente y enfrentará el debate. De ningún modo dejaremos vacío el Parlamento. Seguiremos cumpliendo con el rol que nos asignó la sociedad”.
“Mientras siga este atropello contra la Corte, no vamos a prestar quórum y darle viabilidad a ningún proyecto que impulse el gobierno nacional o el Frente de Todos (FdT)”, subrayaron.
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Además, los dirigentes repudiaron “las vergonzosas declaraciones hechas ayer por el canciller Santiago Cafiero, con las que respondió a lo expresado por Macri respecto de la condena al intento de golpe de Estado en Brasil y por el ataque contra el ex presidente y contra el gobierno de Cambiemos”.
“Manifestamos, también, nuestro enérgico rechazo al espionaje ilegal y denunciamos al gobierno nacional por auspiciar y utilizar esos mecanismos. Urge el imperio de la legalidad y la sanción sobre todas las conductas que la violenten”, enfatizaron.
Finalmente, sostuvieron: “Queremos discutir los temas que le importan a la sociedad. Nos estamos preparando para hacernos cargo de la grave situación a partir del 10 de diciembre de 2023”.
La estrategia, entonces, será defender a la Corte y hacer caer el pedido de juicio político contra sus ministros, denunciando que el oficialismo busca remover a los integrantes del supremo tribunal para configurar una Justicia a su medida que garantice la impunidad de la vicepresidenta Cristina Kirchner.
También participaron de la reunión el gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez; los diputados nacionales del PRO María Eugenia Vidal, Cristian Ritondo y Federico Angelini y el senador Humberto Schiavoni.
Por la UCR estuvieron el jefe del bloque de diputados nacionales, Mario Negri, y los senadores Alfredo Cornejo, Martín Lousteau y Luis Naidenoff.
En tanto, Rodríguez Larreta volvió a la carga contra el presidente Alberto Fernández por la coparticipación. Y afirmó que, desde la oposición, no permitirán que avance el juicio político a la Corte, al tiempo que sostuvo que el “el gobierno nacional tiene devolver la plata” que les sacó.
El precandidato presidencial señaló también que el Ejecutivo nacional tiene “vocación de confundir” y subrayó: “No vamos a permitir que avance en el juicio político a la Corte”.
Para el alcalde porteño, el fallo “es claro y contundente”, tras lo cual agregó: “El gobierno nacional tiene que devolver la plata que nos sacó”.
Escenario
En la comisión de Juicio Político será difícil que la oposición pueda bloquear la apertura del sumario contra la Corte, ya que el Frente de Todos tiene 16 de los 31 miembros y, por ende, logrará declarar la admisibilidad de la iniciativa y la firma del dictamen de acusación con la mayoría simple.
Con ese número, el FdT podrá abrir un sumario e iniciar la acusación formal por mal desempeño en sus funciones contra el presidente de la Corte, el santafesino Horacio Rosatti, y los otros tres miembros: el vice Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti.
De todos modos, es casi imposible que el dictamen pueda tener luz verde en el recinto: se necesitan las dos terceras partes de los votos, es decir, 177 sufragios, una cifra que el oficialismo no está ni cerca de conseguir.